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El más vil de los oficios

​No por nada se le dice el cuarto poder

01 de Agosto del 2017 - 07:02 Ariana Lira

No por nada se le dice el cuarto poder. La grandeza de la prensa está en que tiene la capacidad de fiscalizar el poder. O al menos esa es la idea. Y esto confiere a los periodistas una responsabilidad gigantesca: decir la verdad.

La portada de ayer de diario Exitosa es un papelón por donde se le mire. No solo se manda con una cantidad burda de mentiras tan fáciles de comprobar que da risa, sino que el medio no se tomó siquiera la molestia de intentar comunicarse con las personas implicadas en la “denuncia”: la ministra de Educación y su hijo. ¿Dónde quedó la responsabilidad -al menos tratar, pues- de decir la verdad?

Y aunque este caso implique a una de las cabezas del Gobierno, estas prácticas se dan, en distinta intensidad, en medios de todas las líneas. Hace poco más de una semana, por ejemplo, La República publicó una nota en la que se refirió a Carlos Meléndez como “el politólogo naranja”, solo porque, supuestamente, había asistido a una reunión de Fuerza Popular. Y aunque si esto hubiera ocurrido no tendría por qué cuestionar su independencia -pues es práctica lógica cuando uno tiene como objeto de estudio a un grupo político-, lo peor es que ni siquiera era cierto. Y a Meléndez nadie lo llamó a preguntarle nada.

Y para coronar, un cliché: “El periodismo, según como se ejerza, puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”. Y lo segundo pasa cuando lo ejercen personajes como Martín Valdivia, director de El Chino en los 90, hoy director de Exitosa.

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