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El ¡no! de Hillary a Peña Nieto

​La candidata a la Presidencia de los Estados Unidos de América por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, decidió no aceptar la invitación que le formulara el presidente de México, Enrique Peña Nieto, para visitarlo. Después de la reciente cuestionada presencia de su rival, Donald Trump, en la capital azteca, Clinton ha querido marcar distancia de los dos.

07 de Septiembre del 2016 - 05:34 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La candidata a la Presidencia de los Estados Unidos de América por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, decidió no aceptar la invitación que le formulara el presidente de México, Enrique Peña Nieto, para visitarlo. Después de la reciente cuestionada presencia de su rival, Donald Trump, en la capital azteca, Clinton ha querido marcar distancia de los dos. De su oponente electoral para seguir cosechando de sus errores, que aumentan en proporción geométrica, y del presidente mexicano, quien a estas alturas de su gestión está totalmente desprestigiado. Clinton, así, se muestra como una estadista que no se desespera por los votos de la comunidad latina, que seguro los tiene mayoritariamente -votarán unos 8 millones en las próximas elecciones-, y no refleja la sed arribista que podría haber transmitido el magnate neoyorquino, desesperado por donde se lo mire, con tal de llegar a la Casa Blanca a cualquier precio. Clinton, además, es consciente de que saldrá victorioso en las elecciones del próximo 8 de noviembre aquel candidato que cometa la menor cantidad de errores, y por eso marca distancia y declina tomarse un tequila con Peña Nieto. Con un México golpeado por la muerte de su ídolo Juan Gabriel, uno no sabe las reacciones que puede provocar una visita de otro “gringo” en tan dolida circunstancia. Pero en la balanza de las fortalezas y las debilidades de estas singulares invitaciones que hizo Peña Nieto, sin duda es el propio presidente mexicano el que más pierde. La gente está pidiendo a gritos que se adelanten las elecciones porque el jefe de Estado no ha dado la talla para tremendo cargo. No es que Hillary desee afectar a Peña Nieto más de lo que este por sí mismo se ha generado, pero ella jamás pondría en riesgo su candidatura. En el realismo político, incluso, ante un abismo de circunstancias en detrimento del presidente mexicano, es probable que ni ella tenga ganas de intervenir para aliviarlo.

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

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