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Renato Sandoval

Renato Sandoval

El pueblo joven de Chimbote

​Como si se tratase de un pueblo joven, los ómnibus y los tráiler todavía atraviesan la ciudad de Chimbote, región Áncash, originando un tránsito lento e insoportable, por lo que es urgente una vía de evitamiento que desplace hacia la periferia a las unidades vehiculares pesadas.

11 de Noviembre del 2016 - 06:45 Renato Sandoval

Como si se tratase de un pueblo joven, los ómnibus y los tráiler todavía atraviesan la ciudad de Chimbote, región Áncash, originando un tránsito lento e insoportable, por lo que es urgente una vía de evitamiento que desplace hacia la periferia a las unidades vehiculares pesadas. Antes de acabar su mandato, Ollanta Humala dio el visto bueno y su ejecución está ahora en manos de Pedro Pablo Kuczynski. ¿Por qué la demora?

Poco sirve que el Presidente, dentro de sus primeros 100 días de gobierno, haya pedido a los empresarios y funcionarios públicos que hagan funcionar los dos carriles de la autopista que arranca en Piura (Sullana) y va hasta Áncash (Huarmey), si es que en un largo tramo como Chimbote los vehículos de carga y de pasajeros igual demoran al pasar.

Es decir, con el uso de la autopista se mejoró el tiempo de traslado de las personas y la mercadería en el tramo La Libertad-Áncash, pero esto se puede optimizar si Chimbote contara con una vía de evitamiento. El costo es de 147 millones de dólares por 31 kilómetros de una autopista de dos carriles, de Besique (Chimbote) a Guadalupito (Virú, La Libertad).

Además, tenemos entendido que otro problema es la tarea de expropiación de los terrenos, que solo se ha logrado concretar en un 75%, mientras el restante de tierras sigue con dueño imposibilitando ejecutar la obra. Es aquí donde urge la celeridad del Gobierno para de una vez empezar la construcción. ¿No era que esta gestión haría las cosas más rápidas?

Con la vía de evitamiento no solo se mejoraría el tiempo de traslado de los productos del norte hacia la capital -y viceversa-, sino que aliviaríamos el pesar de los chimbotanos que, ante la desidia de sus autoridades regionales (el gobernador regional Waldo Ríos está preso), están cansados de cruzarse con camiones de harina de pescado y sanguaza. ¿Algún congresista ayuda a empujar el carro?