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El reto de Ticona al mando del JNE

Víctor Ticona Postigo, quien deja la titularidad del Poder Judicial, es el nuevo presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y tiene la enorme tarea de darle claridad al trabajo de este importante ente público, ante la borrosa labor efectuada por Francisco Távara Córdova en las últimas elecciones generales.

16 de Noviembre del 2016 - 07:33 Editorial

Víctor Ticona Postigo, quien deja la titularidad del Poder Judicial, es el nuevo presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y tiene la enorme tarea de darle claridad al trabajo de este importante ente público, ante la borrosa labor efectuada por Francisco Távara Córdova en las últimas elecciones generales.

Calificamos de borroso el trabajo del JNE porque no tuvo acuerdos uniformes ante la precariedad de una ley electoral y la orfandad de una nueva norma de partidos políticos, lo que conllevó a una serie de errores en sus decisiones sobre los candidatos, específicamente en quienes pugnaban por la Presidencia de la República.

Frente a esto, nos hemos olvidado -o retirado de la agenda- del fortalecimiento de una ley de partidos políticos que involucre de manera obligatoria la democracia interna, la observación pública de su manejo partidario y la subvención económica del Estado. ¿Acaso no fue una promesa de nuestra clase política la revisión de esta normativa ni bien se instale el nuevo Poder Legislativo? Lo fue, pero el ofrecimiento está relegado.

Por lo pronto, el también vocal supremo Víctor Ticona ha anunciado algunos puntos resaltantes de su plan de trabajo, entre los que destacamos el fortalecimiento de la institucionalidad, impulsar la reforma electoral (la creación del código electoral), incentivar los procesos electorales partidarios (robustecer el mecanismo democrático y la democracia interna), velar por el registro de los mismos y, no menos importante, promover la educación cívica de los electores.

Esperamos que los próximos cuatro años de gestión de Ticona Postigo, dentro de los cuales vigilará el ordenamiento democrático del país, sirvan para establecer de una buena vez las reglas de juego de los próximos procesos electorales. Eso sí, sin olvidarnos de que a la par el Congreso de la República debe cumplir su promesa de poner este tema en debate.