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El vergonzoso fallo de la Corte Suprema

La TP es uno de los delitos más graves que existen y sus víctimas son en su mayoría niñas y adolescentes

17 de Septiembre del 2016 - 08:10 María Cecilia Villegas

La Corte Suprema ha puesto en evidencia la ignorancia que existe en el Perú sobre la trata de personas (TP). El fallo sustentado por Javier Villa Stein genera un peligroso precedente de impunidad.

Elsa Cjuno, propietaria de un bar en Mazuko, había captado a una menor (14) en Tambopata para trabajar en el bar. Para Villa Stein, “el hacer de dama de compañía, (..) persona que simplemente bebe con los clientes sin tener que realizar ninguna otra actividad, no se presenta como una labor que vaya a agotar la fuerza de la trabajadora”. Sobre los “pases” (sexo con clientes por dinero), la sala consideró que esa “no fue la intención primigenia por la cual fue a trabajar al bar, sino que en una oportunidad la procesada le sugirió que lo haga”. Para la Suprema, ese fue “evento aislado” y “para que se configure el delito de trata por explotación sexual, esta tiene que ser la razón por la cual se traslada o capta a la menor”. ¿Ingenuidad?

La TP es uno de los delitos más graves que existen y sus víctimas son en su mayoría niñas y adolescentes. El Departamento de Estado Americano emite un reporte anual sobre TP. El Perú está en el nivel 2 de 3, al no cumplir con los estándares mínimos para su eliminación ni ofrecer servicios adecuados para las víctimas. Solo existe 1 albergue especializado con lugar para 12; no existen servicios psicológicos para las víctimas. Ello facilita que caigan nuevamente en las redes de algún tratante.

Según el Índice Global de Esclavitud, el Perú es el tercer país de América con más víctimas de TP. Entre 2007 y 2014 se identificó a 3759 víctimas. El 96% son mujeres. El 60% son menores de edad. Las víctimas son jóvenes de bajos recursos, engañadas con ofertas de trabajo, trasladadas a una ciudad distinta, violadas, golpeadas y obligadas a prostituirse. Entre el 2014 y el 2015 fueron rescatadas 900 menores de edad.

La impunidad imperante en el país facilita el TP: Solo hay 45 sentencias condenatorias. Ello lo hace un negocio bastante rentable. Madre de Dios, Cusco o Loreto son zonas de alta incidencia. La explotación se concentra en las zonas de minería ilegal, donde abundan los “prostibares”. En los puertos de Pucallpa abundan las “madrinas” que prostituyen a sus “ahijadas” de 12 años por S/5 para vender más licor.

La falta del Estado permite la proliferación de mafias de TP protegidas, por policías, fiscales y jueces inescrupulosos. O Ingenuos, elija usted.

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