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En el ojo de la tormenta

​Los gobernadores regionales y sus antecesores siguen en el ojo de la tormenta.

19 de Mayo del 2017 - 07:02 Editorial

Los gobernadores regionales y sus antecesores siguen en el ojo de la tormenta. Algunos son detenidos por presuntos actos de corrupción, otros salen en libertad luego de haber sido sentenciados. La mayoría hace noticia por irregularidades.

Luego de que el gobernador regional del Callao, Félix Moreno, fue recluido en un penal limeño, en los últimos días se detuvo al exgobernador regional del Cusco, Jorge Acurio, por haber recibido presuntamente tres millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht. Además, han generado críticas las liberaciones del gobernador regional de Ayacucho, Wilfredo Oscorima, y del exgobernador regional de Loreto, Iván Vásquez, quienes cumplían penas de 5 y 6 años respectivamente, por agravio al Estado al hacer algunas adquisiciones.

No es una novedad que los gobernadores han asumido que las regiones son sus feudos y hacen lo que quieren. Por eso, ante la ligereza y ansias de poder deben haber inhibiciones y contrapoderes. Es evidente que, luego de sus triunfos en las urnas, han tenido todas las posiciones políticas de relevancia a su favor y ante ello se obnubilan, no tienen equilibrio y cometen delitos. Por eso, la gente ya no los ve como promesas, sino como amenazas.

Según algunos congresistas, se está impulsando un proyecto de ley para obligar a las autoridades de los gobiernos regionales a informar ante las comisiones del Congreso de la República. Es una buena medida; sin embargo, se necesitan nuevos referentes para renovar la política. Será fundamental la reforma electoral para que se presenten candidatos de mayor nivel en todos los sentidos.

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