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Escenarios del efecto Odebrecht

El Presidente admite que los escándalos de corrupción vinculados a Odebrecht atrasan la economía. Claro, si este iba a ser el año del destrabe. Todo estaba listo para salir de la bruma que nos dejaron los Humala.

03 de Marzo del 2017 - 07:02 Jaime Chincha

El Presidente admite que los escándalos de corrupción vinculados a Odebrecht atrasan la economía. Claro, si este iba a ser el año del destrabe. Todo estaba listo para salir de la bruma que nos dejaron los Humala. Pero, con el dolor que este querido Perú suele darnos por ciclos, me temo que este 2017 será igual o peor que los inciertos años humalistas. Los economistas lo dicen por lo bajo. La gran inversión está pasmada, aguantada, mirando cómo dos expresidentes son acusados de recibir millonarios sobornos cariocas, mientras GyM sufre un terremoto de grado 10.

Con esta megacorrupción, la clase política está, digamos, con sus acciones en el suelo. A la derecha y a la izquierda, ojo. La sensación en la calle es que no les creen. Según GFK, la corrupción es el segundo problema del país; 11 puntos más en relación a abril último. Con igual terminología económica, la oferta de los políticos está desacreditada, lo que puede provocar que la demanda busque otras opciones.

Lo preocupante, es que la oferta radical cobre interés. Una carta del reo Antauro Humala, pidiéndole a su hermano Ollanta que se suicide, fue portada de un diario. Cuidado con que el elector busque discursos extremos creyendo que son la solución, en la onda de Trump en los EE.UU. y Le Pen en Francia.

El llamado a parar esta sensación de caos es PPK. Lo de Chinchero ha sido un tremendo error. Y no sé si lo mejor sea pechar al Congreso. Hay que hacer exactamente lo contrario y colocar otros temas en la agenda que maticen la inmundicia de las coimas. Es eso, o seguir en este huaico que no se sabe adónde terminará llevándonos.

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