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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

ESPAÑA y SAN FERMÍN

​En Pamplona, España, los jóvenes ataviados de blanco y con una pañoleta carmesí en la cintura corean extasiados: “Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril... (pausa)... cinco de mayo, seis de junio, siete de julio ¡San Fermín!”. Así es la fiesta en esta bella ciudad que hoy, viernes 7 de julio, festeja su día central. En esta festividad, los toros alcanzan hoy su gran liberación por sus angostas calles, recorriendo los mozos cerca de 850 metros por delante de los toros.

07 de Julio del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

En Pamplona, España, los jóvenes ataviados de blanco y con una pañoleta carmesí en la cintura corean extasiados: “Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril... (pausa)... cinco de mayo, seis de junio, siete de julio ¡San Fermín!”. Así es la fiesta en esta bella ciudad que hoy, viernes 7 de julio, festeja su día central. En esta festividad, los toros alcanzan hoy su gran liberación por sus angostas calles, recorriendo los mozos cerca de 850 metros por delante de los toros. 

El famoso Chupinazo hecho desde el balcón de Pamplona en honor a San Fermín de Amiens indica el comienzo del acto costumbrista. Nadie como el Nobel Ernest Hemingway para recordarla y hacerla famosa, y en esta temporada Navarra llega casi al millón de personas que la visitan desde diversas partes del mundo. Pero no solo se trata de una fiesta de toros. No. Tiene un alto contenido religioso, una tradición que llegó al Perú con los españoles. En efecto, nuestras sociedades altoandinas recrean sus días festivos con toros de por medio, revelando la magnitud del sincretismo precolombino e ibérico. La fiesta de San Fermín es universal, y los amantes de la tauromaquia jamás se la pierden. Es única en su género y le promueve a España importantes ingresos que no se vuelven a repetir durante el año, sobre todo considerando que la península vive del turismo, es decir, del rubro que constituye su primera fuente de ingreso nacional. La exención de la visa Schengen es muy probable que esté permitiendo que más peruanos que nunca puedan visitar esta emblemática fiesta española. Si España vive del turismo, ¿por qué nosotros no? Una política de Estado podría generarla. Hagamos lo mismo que los españoles para que los europeos vengan a nuestras hermosas fiestas en Cutervo o Chota, en Cajamarca, donde encontraremos extraordinarias experiencias folclóricas que giran, como en San Fermín, alrededor de los toros del Perú.

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