Temas

Opinión

FARC: ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LA DEJACIÓN DE ARMAS?

​Una paz para Colombia con unas Fuerzas Armadas Revolucionarias-FARC sin la dejación de armas, realmente no sería una paz verdadera, sino en cambio, una completa utopía. El acuerdo a que llegaron el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla liderada por Rodrigo Londoño “Timochenko”, solo tenía sentido si las FARC procedían a la dejación de todo su arsenal con el que sembraron la violencia estructural por más de 50 años en esa hermana tierra cafetera.

28 de Junio del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Una paz para Colombia con unas Fuerzas Armadas Revolucionarias-FARC sin la dejación de armas, realmente no sería una paz verdadera, sino en cambio, una completa utopía. El acuerdo a que llegaron el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla liderada por Rodrigo Londoño “Timochenko”, solo tenía sentido si las FARC procedían a la dejación de todo su arsenal con el que sembraron la violencia estructural por más de 50 años en esa hermana tierra cafetera. Los alzados sabían muy bien hacia dónde estaban yendo con el acuerdo al que estaban arribando luego de más de cuatro años y por eso ayer, en el marco de una ceremonia y con la presencia de los referidos líderes, se ha cumplido con el esperado desarme. Mientras, las FARC son conscientes de que el reciente paso los coloca en una situación de completa vulnerabilidad e indefensión -algo que cuidaron que no les pasara en el medio siglo de guerra interna-, el Estado colombiano tiene el deber de asegurar para sus miembros un proceso de incorporación progresivo a la vida civil sin sobresaltos, sin represalias, donde los exguerrilleros sientan que el Estado los acoge sin heridas abiertas y sin ningún tipo de rechazos. Esto último es muy importante para la afirmación de la pacificación, pues reconstruir un estado de paz social nacional en un país ensangrentado solo es posible si acaso existe buena voluntad política en ambos lados de la ahora extinta guerra interna.

En todo este proceso, las Naciones Unidas tendrán en adelante un rol estelar, porque actuarán en modo garantista para que se cumpla escrupulosamente y en modo protocolizado el objeto de la dejación de armas, es decir, fundirlas y levantar tres monumentos a la paz: en Nueva York donde tiene su sede la ONU, en La Habana donde se realizaron las intensas negociaciones -con frustraciones en el camino- y por supuesto, en Colombia, el país de todos los protagonistas que aspira y espera un nuevo rumbo en su destino como Estado-Nación.

tags