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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

"Francia y sus complejidades sobre el Islam"

​Ayer declaró el presidente de Francia, Francois Hollande, sobre el tema de mayor debate entre los franceses: aceptar o no que el Estado francés dé más cabida al Islam, lo reconozca y considere su relevancia al contar una población musulmana que ya supera los 6 millones -de los 66.3 millones de franceses-, y en su mayoría islámicos de tercera generación en la calidad de ciudadanos de Francia.

13 de Octubre del 2016 - 06:09 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Ayer declaró el presidente de Francia, Francois Hollande, sobre el tema de mayor debate entre los franceses: aceptar o no que el Estado francés dé más cabida al Islam, lo reconozca y considere su relevancia al contar una población musulmana que ya supera los 6 millones -de los 66.3 millones de franceses-, y en su mayoría islámicos de tercera generación en la calidad de ciudadanos de Francia. Esta es la situación compleja que le pasa a la sexta economía del planeta. El agudo debate en la tierra del histórico Carlomagno gira en torno del uso del velo musulmán o hiyab. Disposiciones legales diversas autorizaron su uso y otras terminaron vetándolo paradójicamente en uno de los países más islamizados del Viejo Continente donde ya se cuenta más de 2250 mezquitas a lo largo y ancho de todo el territorio galo. Los políticos se dividen en torno de este tema que tiene que ver con los derechos de la mujer en un país donde la población femenina es mayoritaria con 34.23 millones (51.55% del total), respecto de los 32.18 millones de hombres (48.45%). Si los franceses tuvieran en cuenta a la aplaudida autora teatral y revolucionaria Olimpia de Gouges (1748-1793), que fue la protagonista de la contestación femenina francesa con máxime de la tolerancia como regla y que en 1791 llegara a publicar en su país la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, quizás otra podría ser la orientación del debate francés. Los nacionalismos de la ultraderecha francesa, con Marine Le Pen a la cabeza, que desdeñan in extremis a la cultura musulmana -tremendo prejuicio que podría fracturar más aún a la sociedad francesa-, están agudizando el asunto. Francia es considerada una nación altamente vulnerable al terrorismo internacional. Considerando que entre los musulmanes podría haber terroristas camuflados, y que Francia es blanco de ataques del fundamentalismo extremista islámico, que es distinto de la religión islámica, me temo que se está creando el escenario para otro ensañamiento yihadista.