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Cecilia Blume

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Fuente Ovejuna

​No conozco a Luis Salazar, pero lo he visto en televisión estas semanas, defendiéndose de acusaciones hechas por la Comisión de Fiscalización. Indignado, y con toda razón, el expresidente de la SNI y actual gerente de Otto Kuntz renunció a la presidencia del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos y Sextos Juegos Parapanamericanos (COPAL), que se realizarán en el Perú en 2019.

03 de Octubre del 2016 - 06:26 Cecilia Blume

No conozco a Luis Salazar, pero lo he visto en televisión estas semanas, defendiéndose de acusaciones hechas por la Comisión de Fiscalización. Indignado, y con toda razón, el expresidente de la SNI y actual gerente de Otto Kuntz renunció a la presidencia del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos y Sextos Juegos Parapanamericanos (COPAL), que se realizarán en el Perú en 2019.

El “delito” de Salazar fue declarar que Nadine Heredia lo llamó a preguntarle si estaría interesado en presidir COPAL y que luego el ministro Saavedra le ofreció el cargo que ocupó hasta hace poco.

Nadie sabía de esta llamada. Salazar lo declaró inocentemente y su dicho se convirtió en carne para los leones. La Comisión de Fiscalización lo interrogó por más de dos horas para que explicara “esta grave intromisión de Heredia”, y alguna prensa se preguntó qué otra relación tendría este con Palacio. Salazar terminó renunciando, señalando que su cargo, técnico y, además, ad honorem, se había convertido en blanco de las críticas políticas.

Ese es nuestro país: el exitoso gerente de una empresa privada recibe una llamada de la Primera Dama, que probablemente haya llamado, para temas más serios e intrusivos, a medio sector empresarial y público, y todos le deben haber contestado. Pero claro, Salazar fue ingenuo y jamás imaginó que contarlo haría que el odio político hacia Heredia arrasara con él. El “bullying” a Salazar es inaceptable.

¿Necesitamos atraer al Estado a profesionales que sirvan al país? Con estos ejemplos, lo dudo.