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Iván Slocovich

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Guaridas de delincuentes

​La primera parte del grave problema generado por El Niño costero, consistente en atender las necesidades inmediatas de los afectados, va quedando atrás, lo que de inmediato nos debe llevar a poner en primer plano otros temas muy graves que afectan al país, como el de la inseguridad ciudadana, que va de la mano con el caos y la corrupción que reinan en las cárceles del país, donde los internos hacen lo que les da la gana y siguen delinquiendo.

10 de Abril del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

La primera parte del grave problema generado por El Niño costero, consistente en atender las necesidades inmediatas de los afectados, va quedando atrás, lo que de inmediato nos debe llevar a poner en primer plano otros temas muy graves que afectan al país, como el de la inseguridad ciudadana, que va de la mano con el caos y la corrupción que reinan en las cárceles del país, donde los internos hacen lo que les da la gana y siguen delinquiendo.

En días pasados, los peruanos hemos sido notificados de la fuga del narcotraficante ayacuchano Jorge Medina Gavilán, (a) “Jota”, del penal de Lurigancho, ahí donde los reos con dinero cuentan son verdaderas suites con lámparas y luces discotequeras, televisores, equipos de sonido, mayólicas de lujo, espejos y hasta acceso a internet, tal como lo mostró el fin de semana pasado Panorama en presencia del director del penal, que horas más tarde fue relevado del cargo.

Si en un penal como Lurigancho nadie es capaz de ver que por la puerta ingresan mayólicas, televisores de 45 pulgadas o termas para calentar 80 litros de agua o más, hagámonos una idea e imaginemos el desmadre que ahí reina y que permite a su vez que los reos, vía teléfonos celulares, puedan seguir delinquiendo y afectando a los ciudadanos de a pie. La ministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, tiene sin duda mucho trabajo por hacer en materia penitenciaria.

Y si vamos a los penales del interior del país, especialmente a los de ciudades como Piura, Trujillo o Chiclayo, la cosa es más complicada. Pregúntenle a cualquier jefe policial de estas ciudades sobre el porcentaje de extorsiones que se cometen desde los penales, para que vean la magnitud del problema generado por centros de reclusión donde campea el caos, el desgobierno y la corrupción de un sistema penitenciario dejado de lado por todos los presidentes que hemos tenido.

Si la administración de Pedro Pablo Kuczynski quiere realmente bajar los índices de criminalidad que nos agobian, debería mirar a los penales, esas grandes guaridas de delincuentes en actividad que hacen lo que les da gana, al igual que esos narcos que tienen celdas doradas en complicidad con la corrupción de los malos elementos del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), el cual desde hace varias décadas debe ser refundado.

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