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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Hillary no la tiene segura

​Lo dijimos siempre. La utilización de un servidor privado para ventilar asuntos de Estado puede terminar convirtiéndose en el Waterloo de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton.

19 de Octubre del 2016 - 06:24 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Lo dijimos siempre. La utilización de un servidor privado para ventilar asuntos de Estado puede terminar convirtiéndose en el Waterloo de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton. A pocas horas del debate con su rival, Donald Trump, en Las Vegas, ha salido a la luz un nuevo grupo de documentos desclasificados que pondrían en nuevos aprietos a la exsecretaria de Estado sobre todo porque estarían revelando conversaciones de agentes federales con un alto funcionario del Departamento de Estado en las que se pondría al descubierto acuerdos para minimizar la categoría de alto contenido de seguridad a los correos de Hillary, a cambio de que el FBI pueda enviar más agentes hacia Iraq. Un asunto que fácilmente puede ser tipificado de corrupción y eso podría tirarse abajo en un santiamén a la candidata Clinton. No hay duda que Trump con esta nueva coyuntura -que contrapesa al cargamontón contra la suya de las últimas semanas- tiene el plato servido y el debate de esta noche promete volverse letal para las aspiraciones de ambos candidatos. Últimamente Hillary se ha estado pertrechando en los enormes errores de su contrincante político, pero eso a estas alturas de la contienda política sería comparable a dormirse en sus laureles. Aunque no lo quisiera, una estrategia bien planteada por Trump podría demoler a Clinton. En efecto, la seguridad ha sido el asunto más sensible y crucial en la vida en ese país desde los atentados en Nueva York en el 2001, que trastocó los paradigmas de la seguridad internacional y de la convivencia mundial y donde ese estigma de trauma nacional que tiró por los suelos a la “Nación invulnerable” devenido de aquel nefasto acontecimiento, parece no haber sido superado por la sociedad estadounidense. Ninguno de los dos candidatos puede cantar victoria de nada. Las referidas estrategias y los errores más que los planteamientos programáticos allanarán el camino hacia las elecciones del próximo martes 8 de noviembre.