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Huelga docente y violencia

​La protesta de un grupo de docentes en el sur del país ha llegado a extremos insostenibles, por lo que el Estado está en la obligación de actuar con mano dura y de acuerdo a ley frente a los hechos de violencia que incluyen ataques a aeropuertos, como ayer en Jauja; a las vías férreas y a las ruinas de Machu Picchu, así como el bloqueo de carreteras, tal como ocurría en cualquier país civilizado donde una turba pretenda imponerse con palos y piedras.

26 de Julio del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

La protesta de un grupo de docentes en el sur del país ha llegado a extremos insostenibles, por lo que el Estado está en la obligación de actuar con mano dura y de acuerdo a ley frente a los hechos de violencia que incluyen ataques a aeropuertos, como ayer en Jauja; a las vías férreas y a las ruinas de Machu Picchu, así como el bloqueo de carreteras, tal como ocurría en cualquier país civilizado donde una turba pretenda imponerse con palos y piedras.

En ese sentido, resulta muy positivo que el gobierno al fin se ponga los pantalones y, a través de la Procuraduría Pública Especializada en Delitos de Orden Público del Ministerio del Interior, capture a tres de los presuntos cabecillas de esta escalada de violencia, que son nada menos que dirigentes del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación (Sute-Cusco), el mismo que agrupa a los responsables de formar en las aulas a millones de niños y jóvenes peruanos.

Y es que la paralización de labores académicas en la escuela pública que lleva 40 días no solo nos ha hecho ver, una vez más, el nivel de violencia y de desapego a la ley en que es capaz de incurrir esta gente ante la eterna debilidad del Estado, sino también nos hace preguntarnos qué clase de formación están recibiendo los futuros ciudadanos de este país con esos profesores no solo ideologizados, sino también capaces de sentarse en la ley y cometer los actos vandálicos vistos por estos días.

¿Estarán aprendiendo los escolares fundamentos de la lucha de clases?, ¿o cómo bloquear una carretera?, ¿o cómo organizar una toma de local?, ¿o cómo distraer a la Policía mientras el otro se tumba el muro del aeropuerto del Cusco para así suspender los vuelos?, ¿o cómo afectar el turismo de tu región?, ¿o cómo quemar llantas en una avenida?, ¿o cómo hacer una huelga de 40 días y que encima el gobierno regional incapaz -o cómplice- te pague tu sueldo y tu gratificación de julio?

Es de esperarse que la denuncia hecha por el Ministerio del Interior contra los cabecillas de estos actos contra la ley prospere y pronto la Fiscalía y el Poder Judicial den cuenta al país de las sanciones impuestas a esta gente, que encima del flaco favor que hace a la educación del Perú por su ideologización y su deficiente formación profesional, por razones que hay que trabajar para solucionar, recurre a la violencia y la ilegalidad para reclamar sueldos imposibles de pagar.

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