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Huelguistas dan una puñalada al Perú

​Es evidente que, como parte de la huelga que realiza el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), sus miembros tienen la absoluta convicción de afectar a como dé lugar el flujo de turistas a Machu Picchu, la ciudadela inca que es un símbolo de nuestro país y que a su vez es una mina de oro para atraer turistas que dejan mucho dinero a las arcas públicas y a los bolsillos de cientos de peruanos.

18 de Julio del 2017 - 07:30 Editorial

Es evidente que, como parte de la huelga que realiza el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), sus miembros tienen la absoluta convicción de afectar a como dé lugar el flujo de turistas a Machu Picchu, la ciudadela inca que es un símbolo de nuestro país y que a su vez es una mina de oro para atraer turistas que dejan mucho dinero a las arcas públicas y a los bolsillos de cientos de peruanos.

La semana pasada afectaron la vía férrea que une al Cusco con la ciudadela, y el último fin de semana la Policía Nacional ha tenido que estar alerta para que los huelguistas no generen líos ahí donde nuestro país debería mostrar su mejor rostro.

En días pasados también atacaron el aeropuerto Alejandro Velasco Astete, donde todos los días llegan visitantes peruanos y extranjeros.

Mientras muchos peruanos nos preguntamos qué clase de enseñanza en valores, civismo y amor al Perú podrán dar estos huelguistas a los alumnos en sus clases, es tiempo de que el gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski actúe con mayor con mayor energía y siempre con la ley en la mano para impedir que estos malos docentes sigan dañando a nuestro país.

Todos tienen derecho a la protesta. La Constitución lo garantiza. Sin embargo, lo que estamos viendo en el Cusco por acción de los huelguistas del Sutep ya es un delito penal que debe ser sancionado, por más que nunca falte alguien por ahí que acuse al Gobierno de “criminalizar la protesta”.

Las leyes están hechas para ser cumplidas.

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