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Iván Slocovich

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Informalidad

​El siniestro de más de 24 horas que ha destruido la llamada galería Nicolini de la zona de Las Malvinas, en el Cercado de Lima, ha desnudado una vez más el grado de informalidad de algunos de esos comerciantes llamados “emprendedores” que años atrás dejaron las calles y la incapacidad de las autoridades, tanto ediles como del Poder Ejecutivo, para poner orden y evitar que sigamos en un reino “chicha” donde todo el mundo hace lo que le da la gana

24 de Junio del 2017 - 09:00 Iván Slocovich

El siniestro de más de 24 horas que ha destruido la llamada galería Nicolini de la zona de Las Malvinas, en el Cercado de Lima, ha desnudado una vez más el grado de informalidad de algunos de esos comerciantes llamados “emprendedores” que años atrás dejaron las calles y la incapacidad de las autoridades, tanto ediles como del Poder Ejecutivo, para poner orden y evitar que sigamos en un reino “chicha” donde todo el mundo hace lo que le da la gana. 

Lo peor es que este siniestro, que hoy impacta y conmueve, en nada va a cambiar las cosas. Como recordé días atrás en este espacio, hace 15 años vimos morir a más de 400 personas en Mesa Redonda, y todo siguió igual. Es más, no hubo un solo encarcelado por esas muertes. Seis meses después, en julio de 2002, vino la tragedia de la discoteca clandestina Utopía que funcionaba en el Jockey Plaza, y la informalidad continuó. Lo de Las Malvinas es una muestra de ello.A raíz del último siniestro -en que el alcalde de Lima, Luis Castañeda, recién se apareció al día siguiente-, la municipalidad más importante del país ha indicado que hace pocos días cerró parte del local siniestrado donde “en la gestión anterior” habían instalado contenedores como “ambientes de trabajo”. Por más de que trate de lavarse las manos, la autoridad edil ha tenido que intervenir y estar atenta al accionar delictivo de los malos comerciantes, pese su simbólica “clausura”.

El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) -ese que cuenta con inspectores laborales que andan de huelga en huelga- también tiene mucho que explicar acá, pues hasta el día del incendio no se habían dado cuenta de que algunos comerciantes con conductas criminales no solo tenían trabajando a menores de edad, sino que los mantenían encerrados. Todo esto a pocas cuadras de Palacio de Gobierno. Claro, señores, de hecho vamos rumbo a la OCDE.

Luego del inmenso y heroico trabajo de los bomberos, seguro veremos a la municipalidad colocando sus carteles de “clausurado”, aunque igual la galería seguirá operando por la puerta de atrás; al MTPE “inspeccionando” y multando; a los fiscales “investigando” para no castigar a nadie como en Mesa Redonda y a los comerciantes llorando porque perdieron su mercadería y pidiendo que los ayuden. Es una lástima, pero así será en el reino de la informalidad y la falta de autoridad.

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