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La belleza en los nuevos tiempos

Tómese unos minutos para la reflexión y conteste honestamente

14 de Mayo del 2017 - 07:27 Johnny Padilla

Tómese unos minutos para la reflexión y conteste honestamente. ¿Realmente considera que en pleno siglo XXI un concurso de belleza representa a la mujer peruana? ¿Cree usted, amable lector, que en los tiempos que corren, con ministras de Estado, gobernadoras, alcaldesas, gerentas, empresarias exitosas y millones de mujeres emprendedoras y madres aguerridas, un certamen como el Miss Perú marca la pauta de lo que debe ser una mujer en nuestro país? ¿Estima usted que un 90-60-90, porte de reina, nariz retocada, dientes perfectos y pechos corregidos representan cada año a la peruana promedio? Si ya tiene su respuesta, pues ¿no le parece exagerado que se haya incendiado la pradera cuando la organizadora del certamen, Jessica Newton, presentó a Dayana Valenzuela como una de las posibles candidatas al concurso este año? Pero claro, hay un pequeño detalle que generó toda esa batahola: la señorita nació hombre y luego de un largo proceso y de una feminización quirúrgica ya es una mujer con DNI incluido. Allí está el detalle. Hay un grupo que sataniza a la muchacha y que quiere mandarla a la hoguera por semejante atrevimiento y otro que celebra su participación en aras de la diversidad. Calma, que no cunda el pánico, Miss Universo, franquicia de la que depende el Miss Perú, no tiene que rendirle cuentas al Ministerio de la Mujer, ya que es un empresa norteamericana -cuyo anterior dueño fue el hoy presidente Donald Trump- que maneja el concurso como un show televisivo que cada año debe mantener el interés y la audiencia. Así de simple. Y, claro, lo mismo tiene que hacer la señora Newton, dueña de los derechos del certamen local. ¿No recuerdan que el año pasado presentó a una candidata subida de peso considerando que en su concurso no existe la discriminación? Pues toda esa polémica sirvió para que se generara más interés en Miss Perú ¿Pero ganó Mirella Paz Baylón? No. Al margen del recurso efectista de la aceptación de una candidata que no iba a poder llegar a la figura ideal, se puso sobre el tapete el asunto de la discriminación por el peso, generándose debates al respecto. En este caso, con la primera candidata transgénero sucederá lo mismo, mucha bulla, polémica de uno u otro lado y, si las reglas lo permiten, participará. Hay que darle la vuelta al asunto, que el alboroto causado sirva para aceptar la diversidad, entender que el mundo ha cambiado, menos histeria por una probable reina transgénero en un show de televisión. Peores cosas estamos viendo en nuestro país de las que sí debemos espantarnos.

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