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La caída de Dilma Rousseff

​Infringir una disposición de ley presupuestaria, otorgar créditos sin fundamento legal y maquillar cuentas públicas le costaron a Dilma Rousseff la Presidencia de la República Federativa de Brasil.

01 de Septiembre del 2016 - 01:52 Editorial

Infringir una disposición de ley presupuestaria, otorgar créditos sin fundamento legal y maquillar cuentas públicas le costaron a Dilma Rousseff la Presidencia de la República Federativa de Brasil. Esto sucedió en medio de denuncias de corrupción y escándalos como el caso de sobornos de Petrobras, en el que se involucró al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Sin duda, parece que es el fin también del Partido de los Trabajadores, que gobernó en el hermano país desde 2003. Para muchos, lo sucedido grafica el inicio, fugaz esplendor y ocaso del populismo de izquierda en Brasil.

Con un total de 61 votos a favor contra 20 en contra, los senadores votaron ayer para relevar de sus funciones constitucionales a Dilma Rousseff. Sin embargo, a pesar de haber sido destituida, no se le ha inhabilitado de ejercer cargos públicos en el futuro. Quizás por eso su afán de presentarse como inocente y víctima de un golpe parlamentario. “No digo adiós, digo hasta pronto”, manifestó en su último mensaje, dejando en claro que volverá a postular a la Presidencia.

Lo cierto es que el nuevo gobierno de Michel Temer tiene la responsabilidad y titánica tarea de revertir la crisis económica y política del gigante sudamericano. Con mínimo apoyo popular, el nuevo presidente sabe que tiene que hilar fino de aquí hasta 2018.

Según la encuestadora Datafolha, solo el 2% votaría por Temer en una elección, el 60% pidió su renuncia y el 58% opinó que debía ser sometido a juicio político al igual que Dilma. Sin duda, arranca con viento en contra.

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