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Idel Vexler

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La comunicación “emocional” en el hogar y el colegio

​Los padres de familia y los maestros, en sus respectivos ámbitos, deben tener presente que sus pupilos, en su vida familiar, escolar y comunitaria, van acumulando alegrías, satisfacciones y reconocimientos. Pero también fastidios, cóleras, frustraciones, tristezas, acosos y agresiones que, posteriormente, al no tener la posibilidad de expresarlos, se podrían convertir en conductas inconvenientes con sus entornes físicos y sociales. Por eso es que los hijos y educandos necesitan desahogarse y verbalizar estos sentimientos producto de la saturación de las múltiples emociones que experimentan.

28 de Junio del 2017 - 07:00 Idel Vexler

Los padres de familia y los maestros, en sus respectivos ámbitos, deben tener presente que sus pupilos, en su vida familiar, escolar y comunitaria, van acumulando alegrías, satisfacciones y reconocimientos. Pero también fastidios, cóleras, frustraciones, tristezas, acosos y agresiones que, posteriormente, al no tener la posibilidad de expresarlos, se podrían convertir en conductas inconvenientes con sus entornes físicos y sociales. Por eso es que los hijos y educandos necesitan desahogarse y verbalizar estos sentimientos producto de la saturación de las múltiples emociones que experimentan.

En los hogares y en los colegios deben generarse permanentemente espacios de comunicación fluida y confiable, de respeto mutuo, mediante vínculos afectivos consistentes entre los padres/profesores y los hijos/alumnos. Esto favorece la contención emocional. Naturalmente, estableciendo entre ellos conexiones significativas para aconsejarlos y ayudarlos a crecer integralmente con salud física, mental y social.

En la vida escolar, los niños, niñas y adolescentes pasan por una serie de experiencias directas e indirectas vinculadas, entre otros temas, a las clases, las evaluaciones y las notas, a los recreos, las tareas y los trabajos, así como a las actividades después de la jornada escolar, sobre todo las referidas a sus relaciones cotidianas con sus compañeros y amigos de promoción a nivel individual y grupal. Todo ello muchas veces les crea interrogantes y ansiedades. Por ello, de preferencia las horas de tutoría deben ser espacios, en el hogar y el colegio, de permanente y oportuna comunicación emocional donde la escucha y el diálogo deben ser lo fundamental para una consejería y formación significativa.

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