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La desvalorización de la clase política

​La historia de las agendas de Nadine Heredia lleva años alimentando el interés de propios y extraños en nuestro país. Los apuntes en sus páginas le echaron sombras a las actividades de la ex primera dama e hicieron que el mensaje que acuñó el gobierno de su esposo Ollanta Humala (“La honestidad que hace la diferencia”) sea solo un eslogan desvinculado de la realidad.

29 de Junio del 2017 - 07:30 Editorial

La historia de las agendas de Nadine Heredia lleva años alimentando el interés de propios y extraños en nuestro país. Los apuntes en sus páginas le echaron sombras a las actividades de la ex primera dama e hicieron que el mensaje que acuñó el gobierno de su esposo Ollanta Humala (“La honestidad que hace la diferencia”) sea solo un eslogan desvinculado de la realidad.

Hace poco el Poder Judicial determinó que las agendas son pruebas lícitas en las investigaciones que se le siguen a Heredia por lavado de activos. Un duro revés para quien ha solicitado que estas se invaliden como pruebas en el proceso en curso. “Utilización de documentos hurtados vulnera derecho a la intimidad”, afirmó quien no tuvo inhibiciones ante las ansias de poder.

Lo real es que por estos sucesos y tantos otros la política está cuestionada y es habitual escuchar voces que piden refundar el país. El desfile por el Ministerio Público de expresidentes, exministros y excandidatos solo profundiza la crisis y la desvalorización de los principales actores políticos del país.

Esperamos que no haya sobreseimientos oportunos y que los que cometieron irregularidades y delitos sean sentenciados. De esta forma, la nación tendrá una nueva oportunidad con vistas al futuro. No será fácil en una sociedad acostumbrada al asistencialismo, al golpe de suerte, al milagro porque “Dios es peruano” y a la ley del mínimo esfuerzo. Se necesita mucha creatividad, trabajo duro, productividad y austeridad para crecer en todo sentido y concretar proyectos prósperos.

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