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Iván Slocovich

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La oportunidad de Kuczynski

Sin duda la expulsión del congresista Roberto Vieira de la bancada de Peruanos Por el Kambio (PPK) es un duro golpe a la agrupación que gobierna el país, pues como lo señalé ayer en este mismo espacio, reafirma la informalidad de las agrupaciones políticas que tenemos, las cuales en algunos casos llegan al poder sostenidas por clubes de amigos o enemigos que más temprano que tarde terminan por fraccionarse.

15 de Noviembre del 2016 - 07:33 Iván Slocovich

Sin duda la expulsión del congresista Roberto Vieira de la bancada de Peruanos Por el Kambio (PPK) es un duro golpe a la agrupación que gobierna el país, pues como lo señalé ayer en este mismo espacio, reafirma la informalidad de las agrupaciones políticas que tenemos, las cuales en algunos casos llegan al poder sostenidas por clubes de amigos o enemigos que más temprano que tarde terminan por fraccionarse. Le pasó a Ollanta Humala y antes a Alejandro Toledo.

Sin embargo, la salida del referido legislador, que desde el inicio de su mandato, hace apenas cuatro meses, se mostró distanciado de su bancada, podría significar un punto de quiebre en el manejo de Pedro Pablo Kuczynski sobre sus congresistas y el resto de su administración, donde a todas luces falta un liderazgo que dicte el norte de la gestión que recién empieza y que requiere de unidad en todo sentido, sobre todo por carecer de mayoría en el Congreso.

Los primeros cien días del gobierno de PPK han sido turbulentos en parte por esa falta de unidad vista desde un inicio. Para muestra, dos hechos. Primero, cuando Alfredo Thorne criticó a su antecesor, Alfonso Segura, quien al día siguiente fue respaldado por el Mandatario, que lo invitó a desayunar a su casa; y la segunda cuando en setiembre se enfrentaron públicamente Juan Sheput y Guido Lombardi por una presunta fracción en la bandada ppkausa.

Es verdad que el fujimorismo también ha tenido la temprana baja de Yeni Vilcatoma. Sin embargo, las grandes diferencias con este caso son que los “naranjas” no están gobernando y, además, que con la salida de dicha legisladora no se ha visto mermada en lo absoluto la abultada mayoría que tienen en el Parlamento. A la exprocuradora le dijeron adiós y todo siguió tranquilo en el grupo de Keiko Fujimori.

Es de esperarse que, con la salida de Vieira, el Mandatario tome el control de una agrupación que no ha venido mostrando solidez y que debería ayudarlo a gobernar en un contexto en que su aceptación tiende a bajar en cada nueva encuesta que se hace pública. Que la expulsión del citado congresista sea una oportunidad para mostrarle al país que acá hay un líder y un partido que no soportan las indisciplinas ni las delaciones. Si no es así, que Dios nos coja confesados.

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