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Las APP en cuidados intensivos

¿En qué fallamos para que ocurriera el “odebrechazo”?

08 de Julio del 2017 - 08:25 Eugenio D'Medina Lora

La desbordante corrupción de la que hemos sido objeto en el Perú, en las dos últimas décadas, hará que la historia registrará estos tiempos de manera similar al de la época del Contrato Dreyfus del siglo XIX, como uno de los momentos cumbre de la historia de la corrupción peruana. Lo que es triste, en particular, para quienes defendemos el mecanismo de la Asociaciones Público-Privadas (APP), como importante y valioso instrumento de política pública, es que esa misma historia registrará que fue precisamente en la industria de las APP donde ocurrió el mayor escándalo de corrupción empresarial organizada de los últimos cien años en este país.

Negarlo solo hace fuertes a los enemigos seculares de este sistema, abroquelados en la izquierda más radical, que están utilizando este episodio para pintarnos un mundo utópico, en el cual el Estado peruano se transforma en eficiente, ético y transparente y puede así prestar servicios públicos de calidad, sin soporte alguno del sector privado. Tontería mayúscula. La autocrítica sincera, en cambio, fortalecería el sistema. Y aquí debieran involucrarse no solo los especialistas, sino también los políticos e, incluso, los medios. ¿En qué fallamos para que ocurriera el “odebrechazo”?

Un primer paso por donde empezar debiera ser la propia Ley de APPs y trazar una estrategia de ajustes a la misma, que asegure mejores procesos de APP en el futuro, con mejores controles y más empoderamiento del concedente, restaurando y actualizando protocolos de decisión que han funcionado en otros países y que aquí fueron relajados en aras de “destrabar inversiones”. Habrá que trabajar mucho, y muy fino, podando donde haya que podar y amputando lo que haya que amputar, si queremos revigorizar el sistema de APP peruano y sacarlo de cuidados intensivos. Y se puede si nos lo proponemos, aunque algunos deban perder privilegios.

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