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Las víctimas del terrorismo en el olvido

​Al cumplirse ayer 25 años del brutal ataque terrorista en la calle Tarata, en Miraflores, hemos visto nuevamente los dramáticos testimonios de aquellos que tuvieron la desgracia de estar cerca del lugar de la tragedia, quienes nos han hecho recordar la falta de atención de un Estado que nunca ha tenido una verdadera política de aproximación y asistencia a las víctimas del carnicero Abimael Guzmán.

17 de Julio del 2017 - 07:30 Editorial

Al cumplirse ayer 25 años del brutal ataque terrorista en la calle Tarata, en Miraflores, hemos visto nuevamente los dramáticos testimonios de aquellos que tuvieron la desgracia de estar cerca del lugar de la tragedia, quienes nos han hecho recordar la falta de atención de un Estado que nunca ha tenido una verdadera política de aproximación y asistencia a las víctimas del carnicero Abimael Guzmán.

Y esa falta de apoyo se hace más palpable con muchos militares y policías que pusieron el pecho en los momentos más difíciles y hoy, en muchos casos, no tienen quién los ayude a subir a un taxi para ir a sus terapias de rehabilitación tras haber quedado mutilados por los ataques de esas hordas de asesinos que hoy se pretenden hacer pasar por “líderes políticos” a través de grupos de fachada.

Pero mientras todo eso sucede en el país, habría que ver qué hacen por ellos esos llamados “defensores de los derechos humanos”, pues parece que en los últimos años su única razón de existir -y cobrar dinero vía “cooperaciones”- es impedir que Alberto Fujimori salga de prisión.

¿Es que en el Perú no hay más casos por qué interesarse? ¿No hay acaso militares, policías y civiles en general afectados y casi olvidados que necesitan también de su “generosidad”? ¿Alguna vez Aprodeh o IDL han puesto a uno de sus mediáticos abogados al servicio de la viuda de un policía muerto para que reclame la casa que el Estado debería darle?

Nuestro país no puede olvidar a las víctimas del terrorismo. Este gobierno, si se lo propone, podría marcar la diferencia frente a los anteriores, mientras las ONG ideologizadas de siempre sin duda les seguirán dando la espalda.

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