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Libertad de prensa amenazada

No cabe duda que la libertad de expresión es fundamental para la democracia, más aún en un país con escasa o nula institucionalidad como el Perú.

09 de Abril del 2017 - 07:26 Pedro José de Zavala

No cabe duda que la libertad de expresión es fundamental para la democracia, más aún en un país con escasa o nula institucionalidad como el Perú. Por ello, todo lo que debilite a la prensa debe ser una preocupación. No en vano el proyecto de ley presentado por Fuerza Popular y avalado por su lideresa Keiko Fujimori ha recibido airadas críticas de políticos, medios de comunicación, de la Sociedad Interamericana de Prensa e incluso del mismo Kenji Fujimori. Sin embargo, nada parece tener efecto en la determinación de la bancada de FP de lograr aprobar esta ley. Deberíamos preguntarnos cuál es la motivación que lleva a Fuerza Popular a empujar este proyecto. Según sus declaraciones, esta propuesta es con ánimo de asegurar que la corrupción no tenga cómo apoderarse de la prensa, y de esta manera los ciudadanos tengan asegurada la libertad de expresión (¿?). Empero, el proyecto de ley deja, de algún modo, en manos del Poder Judicial la determinación de quién puede o no dirigir o ser dueño de un medio de comunicación, lo que no parece muy sensato dado el nivel de corrupción adjudicado a este Poder del Estado. Es posible entonces pensar que las motivaciones podrían ser otras, sobre todo, si recordamos que fue la prensa la responsable de la caída del régimen de Alberto Fujimori y fue también la que jugó un papel preponderante en la difusión de hechos que influyeron y determinaron que Keiko no ganara los últimos comicios. Pareciera que la prensa ha sido siempre la pequeña piedra en el zapato del fujimorismo y que hoy, con la mayoría en el Congreso, quieren abrir una puerta que la debilite.

Keiko y los congresistas de Fuerza Popular no deberían preocuparse que la prensa caiga en manos de corruptos e inescrupulosos, pues quien juzga a la prensa somos los mismos ciudadanos, quienes al reparar en que no está siendo imparcial y que su línea editorial comienza a ser tendenciosa, dejamos de creer en ella. Al desaparecer su credibilidad, esta prensa se extingue sin la necesidad de leyes -tal como pasó con todos los diarios chicha y los medios que vendieron sus líneas editoriales- que desaparecieron o cambiaron de dueños.

Por otra parte, algo que deben recordar siempre los medios de comunicación es que la credibilidad es siempre su mayor activo y que en la medida que esta sea sólida serán principalmente los ciudadanos quienes la defiendan. A la prensa debería preocuparle que la ciudadanía no se haya manifestado de manera contundente ante esta amenaza. Esperemos que se deba a que la población ha estado inmersa en la atención de los desastres naturales de las últimas semanas, y no en una pérdida de credibilidad y relevancia de los medios de comunicación.

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