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Iván Slocovich

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Lo que te dé la gana

​Dos hechos sucedidos en las últimas horas en el país nos hacen ver que en el Perú, ante la falta de autoridad, la gente hace lo que le da la gana; y lo seguirá haciendo si no se actúa, dentro de la ley, con la energía necesaria.

03 de Noviembre del 2016 - 07:00 Iván Slocovich

Dos hechos sucedidos en las últimas horas en el país nos hacen ver que en el Perú, ante la falta de autoridad, la gente hace lo que le da la gana; y lo seguirá haciendo si no se actúa, dentro de la ley, con la energía necesaria. Primero está el caso de la fiesta “Sexy Halloween”, que en medio de un gran desmadre se llevó a cabo en Magdalena. El otro caso es el del mausoleo senderista de Comas, que sigue en pie pese a los ofrecimientos de desaparecerlo.

En el primer caso, a unos “empresarios” de por ahí se les ocurrió hacer una fiesta sin las autorizaciones respectivas. Se vendieron 17 mil entradas. Una vez que reinó el descontrol por la afluencia de gente, los promotores desacataron la tardía disposición edil de suspender el evento, que se realizaba en la Costa Verde, y la pachanga siguió de lo lindo. ¿Y el principio de autoridad? Bien, gracias. Estamos en el Perú, señores.

El alcalde de Magdalena, Francis Allison, no ha encontrado algo mejor que despedir a los funcionarios de su administración que dejaron que el caos reine en la madrugada del martes, quizá creyendo que con eso salva en algo su responsabilidad. Pero ese no es el único caso. Tenemos el del mausoleo de Sendero Luminoso, en Comas, que se levantó libremente y se inauguró en un entierro con cánticos alusivos a esta banda criminal, y nadie vio ni escuchó nada.

Imposible pretender ser un país del Primer Mundo si no podemos controlar lo más elemental, que es, en el caso de Magdalena, impedir que una fiesta de Halloween se lleve a cabo en las narices de todos sin los permisos del caso; y que una banda criminal con 30 mil muertos en sus espaldas pasee a sus muertos y reclame con toda tranquilidad la libertad del carnicero Abimael Guzmán, su máximo cabecilla.

Tenemos suficientes leyes para todo. Nuestro gran problema es que dichas normas no se cumplen. Aun así, a cada rato nos salen con más legislación. Hace poco han dado penas más duras para los delincuentes, pese a que los jueces suelen liberarlos con las duras sanciones ya existentes. Comencemos por hacer valer la autoridad. Será una buena forma de evitar que cualquier persona venga de por ahí a hacer lo que dé la gana creyendo que nada le pasará.