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Iván Slocovich

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Los “idealistas” del MRTA

​Al conocer la condenable actitud de la congresista izquierdista Marisa Glave tras haber compartido la mesa de presentación de una revista con Alberto Gálvez Olaechea, quien integró el grupo criminal Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y dice que se alejó de ella en 1992, cuando ya estaba en prisión, he recordado la entrevista que cuatro años atrás hice en Cochabamba (Bolivia) a una de las víctimas de esta banda de terroristas, asesinos y secuestradores.

04 de Noviembre del 2016 - 06:32 Iván Slocovich

Al conocer la condenable actitud de la congresista izquierdista Marisa Glave tras haber compartido la mesa de presentación de una revista con Alberto Gálvez Olaechea, quien integró el grupo criminal Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y dice que se alejó de ella en 1992, cuando ya estaba en prisión, he recordado la entrevista que cuatro años atrás hice en Cochabamba (Bolivia) a una de las víctimas de esta banda de terroristas, asesinos y secuestradores.

Se trata del empresario boliviano Samuel Doria Medina, uno de los más poderosos y acaudalados del vecino país. La entrevista se publicó en Correo el lunes 22 de octubre de 2012 y, en ella, esta víctima de la banda criminal de Víctor Polay y del defendido por Glave recordó los 45 días que pasó en una habitación oscura y con un fusil apuntándole en la cabeza, de la cual pudo salir con 20 kilos menos una vez que su familia pagó un rescate de un millón 400 mil dólares.

Acá algunas frases de la entrevista, como para que Glave recuerde qué tipo de “trabajitos” hacía la banda de Gálvez Olaechea. Estas frases también van para los que creen que los del MRTA eran “revolucionarios” e “idealistas”: “Esa misma noche fui encerrado en un ambiente de dos metros por uno y medio, sin luz y solo con un foco que prendieron muy pocas veces… La comida siempre era arroz recalentado con un huevo frito… Todos iban armados y eran muy profesionales”.

“Si bien no hubo m altrato físico, el emocional fue muy fuerte, al extremo que sumado a la mala alimentación, salí de mi cautiverio con 20 kilos menos. Le cuento que tres veces recé lo que creí que sería mi última oración. Tenían todo el tiempo sus pistolas en el cinto y las cargaban y descargaban dejando que yo los viera o escuchara, quizá para amedrentarme”. Habría que preguntarle a Glave y sus defensores mediáticos si esto es propio de “idealistas” o de criminales terroristas.

Pregunté a Doria si cree que los emerretistas hubieran sido capaces de matarlo. Así respondió: “Sin ninguna duda. Era gente muy agresiva y no dudo que en cualquier intento de rescate o de no pagar el rescate, me hubieran matado”. Y no se equivocó, pues ya habían eliminado al empresario vidriero Pedro Miyasato y al constructor David Ballón, ambos secuestrados. ¿Gente que fue capaz de estas bestialidades puede incorporarse a la vida civil aun cuando han cumplido sus penas? ¿Qué opina, congresista Glave?