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Opinión

Los milagros de la inclusión

Las cosas han cambiado en uno de los barrios que fuera el epicentro de la violencia: Castilla.

28 de Agosto del 2016 - 07:46 Luis Miranda

Hace pocos meses las noticias del Callao eran espantosas. Balaceras y muertos, peleas barriales que se definían a disparos o en ajustes de cuentas protagonizados por sicarios. El Callao se fue aislando bajo una coraza de incertidumbre y se volvió el último lugar del país que cualquiera hubiera elegido para hacer turismo.

Pero hoy las cosas han cambiado en uno de los barrios que fuera el epicentro de la violencia: Castilla. Justamente la zona más hermosa y tradicional del puerto. El empresario israelí Gil Shavit compró una serie de propiedades prácticamente abandonadas a su suerte, entre ellas la imponente Casa Ronald. El hombre se hizo acompañar por el difunto arquitecto Titi de Col para redescubrir las maravillas de una zona que aún se da el lujo de tener calles empedradas y edificios que podrían figurar en cualquier centro histórico del mundo.

Ahora la Casa Fugaz es una hermosa realidad. No solo alberga varias tiendas de arte, galerías, talleres y restaurantes, sino que se ha convertido en el centro de labores de muchos jóvenes de Castilla que antes no tenían ninguna oportunidad para pensar en un futuro mejor. En todo el barrio están esparcidos los grafitis que dan testimonio del talento de los jóvenes artistas que han llegado aquí para disfrutar de ese aire de cambio e inclusión que se respira.

Ahora los turistas pueden descubrir la parte más hermosa del puerto. Los propios jóvenes de Castilla son los guías.

Luis Miranda

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