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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

LOS REMANENTES DE LAS FARC

El reciente cobarde atentado en Bogotá, que ha cobrado la vida de 3 mujeres, no tiene ningún signo -por donde se le mire- de un acto típico de delincuencia común. No. Lo que estamos viendo podría tratarse de la ferocidad de un sector remanente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que jamás estuvo conforme con el acuerdo al que llegaron el año pasado “Timochenko”, su líder máximo, y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

19 de Junio del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El reciente cobarde atentado en Bogotá, que ha cobrado la vida de 3 mujeres, no tiene ningún signo -por donde se le mire- de un acto típico de delincuencia común. No. Lo que estamos viendo podría tratarse de la ferocidad de un sector remanente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que jamás estuvo conforme con el acuerdo al que llegaron el año pasado “Timochenko”, su líder máximo, y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. 

Hay una razón lógica que sustenta esta apreciación, y es que el referido atentado terrorista, perpetrado en un baño de mujeres, sucede a escasas 72 horas del plazo previsto para que las FARC cumplan con todo el proceso protocolizado de la entrega de armas establecido en el acuerdo con el gobierno, que las pone, desde que iniciaron la lucha armada a comienzos de los años sesenta -es su lectura-, en una completa situación de vulnerabilidad. Ante el último hecho de violencia, que remece a la sociedad colombiana, Santos, que raudamente ha convocado a su Consejo de Seguridad Nacional, ha salido al frente, primero, para minimizar el acto deleznable, y, segundo, para prometer al país que darán con los autores en tiempo real. Pero el asunto podría ser más complejo de lo que parece. Información en el pasado inmediato decía que los alzados estarían pertrechados en la zona de frontera con el Perú. Aun cuando también lo podrían estar cerca de Ecuador o Venezuela, lo cierto es que se trata de un grupo que no está dispuesto a deponer las armas, con lo cual está confirmando que no sería cualquier porción dispersa o inorgánica, como se lo está queriendo presentar. Santos, antes de entrar a fondo en la negociación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el segundo grupo armado colombiano, debe organizarse para erradicar lo que quede de las FARC, y para ello deberá actuar con un trabajo que no sea solamente militar y/o de inteligencia, pues de lo contrario Colombia aún no podrá saborear la anhelada paz.

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