Temas

Opinión

Lula, Santos, Toledo, Villarán

Ahí tenemos al brasileño Lula, quien ha dicho a un juez que está sufriendo “persecución política”

16 de Marzo del 2017 - 07:06 Iván Slocovich

Qué duda cabe que el escándalo por los millonarios sobornos pagados por la empresa Odebrecht para ganar licitaciones de obras de gran envergadura no solo ha “hermanado” a los países de la región en la desgracia, sino también en los insólitos argumentos que suelen dar los políticos de diferentes nacionalidades salpicados por la mugre, quienes tratan de salvar su responsabilidad apelando al “yo no sabía nada” o al trillado argumento de la “persecución política”. En las últimas horas hemos visto al presidente colombiano Juan Manuel Santos, último Premio Nobel de la Paz, afirmando que no sabía que Odebrecht financió parte de su campaña en 2010. Y claro, a renglón seguido está pidiendo, como suele suceder, sanción para los implicados en recibir casi 400 mil dólares para la impresión de afiches. Hay que tener en cuenta que la legislación de su país prohíbe que las empresas extranjeras cubran gastos de campañas proselitistas. Obvio que cualquier parecido con las peruanas Susana Villarán y Marisa Glave, quienes afirman que no saben quién le pagó al publicista Luis Favre en 2013 para evitar la revocatoria, no es coincidencia. Parece ser el argumento de los políticos de la región caídos en desgracia. Acá las damas nos han venido con que los responsables de la campaña y los tesoreros son los que tendrán que dar las explicaciones, pero hasta ahora nada. Quizá ellas tengan que hablar ante el Ministerio Público. Pero hay otro ejemplo de similitud entre políticos dudosos en la región. Ahí tenemos al brasileño Lula, quien ha dicho a un juez que viene sufriendo una “persecución política”, ante los cinco procesos por corrupción que afronta. Es el mismo argumento que acá repite Alejandro Toledo desde que Jorge Barata, antiguo jefe de Odebrecht en el Perú, confesó que al expresidente peruano le rompieron la mano con 20 millones de dólares por un tramo de la Interoceánica. La historia de la corrupción en América Latina, y en especial en el Perú, tiene larga data y muchos ya estamos curtidos como para tragarnos argumentos de risa como los que tenemos que escuchar por estos días ante el escándalo de Odebrecht y otras constructoras brasileñas. La justicia de los diferentes países afectados por la corrupción puesta al descubierto tiene una ardua labor por delante, pues parece que los implicados no están dispuestos a admitir sus culpas y facilitar las cosas.

tags