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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Macri y el asunto de Las Malvinas

El tema de las islas Malvinas es muy sensible y abordarlo supone estrategia y acto meditado para no tropezar. Vemos en Mauricio Macri, presidente de Argentina, muchas ganas por darle un nuevo giro a la política exterior de su país y ello siempre será bueno; sin embargo, en diplomacia cuando a veces se improvisa, se puede salir mal parado.

24 de Septiembre del 2016 - 08:37 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El tema de las islas Malvinas es muy sensible y abordarlo supone estrategia y acto meditado para no tropezar. Vemos en Mauricio Macri, presidente de Argentina, muchas ganas por darle un nuevo giro a la política exterior de su país y ello siempre será bueno; sin embargo, en diplomacia cuando a veces se improvisa, se puede salir mal parado. El presidente argentino ha recibido muchas críticas en su país y en Londres por haber anunciado luego de su efímero encuentro con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, en el marco de los almuerzos o cenas que se dan alrededor del 71° Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, que se iniciaría un proceso de negociaciones entre Buenos Aires y Londres para abordar el delicadísimo asunto de Las Malvinas.

La emoción del todavía neófito mandatario argentino ha llevado a que la diplomacia del RU lo desmienta rápidamente. Macri habría ido muy lejos, porque solamente decidir sentarse a negociar es una cuestión diferente, la que va precedida de contactos de ida y vuelta con consecuencias o preacuerdos concretos que, por supuesto, no se ha dado. Los anglosajones mantienen a Las Malvinas como territorio ultramarino, un verdadero despropósito incompatible con el desarrollo del derecho internacional contemporáneo. No las devuelven, porque las consideran un espacio geoestratégico extraordinario por su cercanía a la Antártida y, por supuesto, al continente más prospectivo y prometedor al cual Londres mira siempre como interesante.

Es verdad que la diplomacia presidencial es muy efectiva en estos tiempos, pero su eficacia depende de la reciprocidad que no hemos visto. El presidente Macri tampoco debería bajar la guardia. Soy un convencido que la única manera de recuperar Las Malvinas es con la persistencia político-diplomática, pero esa actitud cobra mayor eficacia valiéndose del tacto y la oportunidad que esta vez no estuvieron del lado de Macri.

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