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Iván Slocovich

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Maduro, el matón

Torre tagle emitió una nota de protesta ante este grave hecho, pero ahí quedó la cosa; y Caracas siguió agraviando

14 de Marzo del 2017 - 07:06 Iván Slocovich

Hace rato que el chavismo y el gobierno de Nicolás Maduro cruzaron la línea de la sana discrepancia política e ideológica en la región, lo cual se traduce en la matonería expresada desde hace mucho hacia nuestro país, por lo que el Perú ya debería ir tomando medidas más drásticas frente a ese castigado país, que tiene la desgracia de vivir secuestrado por una manga de impresentables como el propio mandatario, Diosdado Cabello o su canciller Delcy Rodríguez, por citar solo a algunos.

Los desencuentros con Venezuela son muchos desde que reina el chavismo, desde los tiempos en que Hugo Chávez apoyaba a Ollanta Humala y despotricaba contra el resto de políticos que se oponía al comandante de polo rojo. Tenemos también las denuncias de envío de dinero para las campañas nacionalistas y los trabajos “truchos” de Nadine Heredia, los insultos al entonces canciller Rafael Roncagliolo y últimamente los agravios al presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Sin embargo, no olvidemos que hace poco el propio Cabello reconoció que su sistema de espionaje se había infiltrado en el Perú para hacer seguimiento al primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, el opositor Freddy Guevara, durante una visita a nuestro país para agradecer los gestos de solidaridad ante los abusos del chavismo. Torre Tagle emitió una nota de protesta ante este grave hecho, pero ahí quedó la cosa; y Caracas siguió agraviando al Perú a través de Maduro y Rodríguez.

Hasta julio del año pasado tuvimos un gobierno humalista hipotecado al chavismo que jamás se atrevió a ponerse fuerte ante los agravios al Perú y sus actitudes antidemocráticas. Quizá Humala y Heredia temían que Maduro les recuerde a gritos algunas “ayudas” del pasado, de cuando la pareja se tomaba fotos abrazada del dictador y comenzaba a exhibir un nivel de vida que no encajaba con el de aquellos que viven con una digna pensión de teniente coronel en retiro.

Hoy la cosa es distinta, por lo que nuestro país debería adoptar medidas más enérgicas ante Caracas, como por ejemplo el retiro definitivo (y no un llamado en consulta) del embajador hasta que el chavismo modere su lenguaje y sus actitudes hacia el Perú. ¿Qué tanto pierde el país con una medida de ese tipo? Creo que poco o nada, y menos en el aspecto comercial, pues Venezuela está casi en la ruina por las políticas trasnochadas de quienes irónicamente acá tienen seguidores.

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