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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Maduro no fue a la ONU porque temía condena internacional

​Los asesores de Nicolás Maduro, el autócrata de Venezuela, le habrían insistido hasta el final de que asista a la sede de la ONU donde se realiza el 71° Periodo de Sesiones de la Asamblea General, su órgano máximo, y pronuncie el discurso que por estas épocas y con toda normalidad exponen los jefes de Estado o de Gobierno de los 193 países que integran este máximo foro de debate político del planeta.

22 de Septiembre del 2016 - 05:06 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Los asesores de Nicolás Maduro, el autócrata de Venezuela, le habrían insistido hasta el final de que asista a la sede de la ONU donde se realiza el 71° Periodo de Sesiones de la Asamblea General, su órgano máximo, y pronuncie el discurso que por estas épocas y con toda normalidad exponen los jefes de Estado o de Gobierno de los 193 países que integran este máximo foro de debate político del planeta. La verdad es que Maduro, siempre reacio, a todo le teme. En su ignorancia extrema hasta debe haber creído que pudo ser detenido en la idea de las insistentes opiniones que lo comprometen, como a la cúpula militar que lo secunda pertrechada en el poder, en actos de corrupción y narcotráfico. Aunque fuera cierto por ahora nada podría sucederle dado el manto protector que lo protege en su condición de presidente de la República. En el fondo, Maduro, no asistió porque sabía que podían acrecentarse las condenas y epitafios contra el régimen que preside. Siendo la Asamblea General una oportunidad inmejorable para exponer la visión de la política exterior de su país, Maduro que la dirige, prefirió enviar a su canciller, Delcy Rodríguez, prácticamente como carne de cañón. La ministra consciente de la grave situación por la que atraviesa el prestigio político de su gobierno, optó por la técnica de la victimización, es decir, antes de que le hubiese llovido un sinnúmero de críticas por la ausencia de una verdadera democracia en el país, prefirió dedicar su alocución para contrarrestar aquello que los chavistas consideran un complot internacional liderado por EE.UU. para derrocar a Maduro. La ministra Delcy, pues, se dedicó a acusar a Washington y a relievar que su presencia era en la condición de canciller de su país, el cual acaba de asumir la presidencia del Movimiento de los Países No Alineados. Nada de lo dicho en la ONU puede hacer cambiar la idea que el mundo tiene del presidente gendarme de Venezuela.