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Iván Slocovich

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"Mala imagen"

​Cómo olvidar el dos de octubre de 2013, cuando el entonces presidente Ollanta Humala, en entrevista a RPP, dijo que los exmandatarios del Perú daban una “mala imagen” del país por los procesos judiciales en que se encontraban inmersos.

14 de Octubre del 2016 - 06:39 Iván Slocovich

Cómo olvidar el dos de octubre de 2013, cuando el entonces presidente Ollanta Humala, en entrevista a RPP, dijo que los exmandatarios del Perú daban una “mala imagen” del país por los procesos judiciales en que se encontraban inmersos. Se refería a Alberto Fujimori, preso en la Diroes; a Alejandro Toledo, con el caso Ecoteva; y a Alan García, en ese momento bajo investigación del Ministerio Público por la compra de una casa que luego se archivó.

Qué ironía que ahora Humala, aquel que manifestaba pública vergüenza por sus antecesores, esté en manos de la Fiscalía y a punto de responder por los miles de dólares que usó en sus campañas y en sus gastos familiares, y que hasta ahora nadie logra explicar de dónde salieron. La hipótesis del fiscal Germán Juárez es que la plata llegó de las arcas públicas de la Venezuela chavista y de algunas constructoras brasileñas.

Penoso para los peruanos tener que ver ahora en ese trance de “vergüenza” a un personaje que llegó a la política precisamente con el discurso de la honestidad y la renovación. Recordemos cuando Humala se presentaba como el “purísimo” que descendía del Olimpo de la decencia para darle una patada en el trasero a los hampones, a los sinvergüenzas y a los picaronazos de saco y corbata que llegaron al poder o que buscaban hacerlo.

Bueno pues, ahí tenemos a Humala contra las cuerdas judiciales por las agendas de su esposa Nadine, por los gastos con la tarjeta de crédito compartida con la amiga Rocío Calderón, por los “trabajos” periodísticos de la ex primera dama que nunca fueron publicados pero si muy bien pagados, por los aportes fantasmas a la campaña, por Todo Graf y por los indicios que van saliendo a la luz en Brasil conforme avanza el caso Lava Jato.

Sin duda el presidente Humala tendrá la oportunidad de defenderse. Sin embargo, a juzgar por lo visto hasta el momento, difícilmente el hombre saldrá bien librado, no porque sea objeto de una “persecución política”, sino simplemente porque las cuentas y los números, esos que no mienten, no cuadran. Qué vergüenza que aquel que llegó a Palacio de Gobierno agitando las banderas de la honestidad que hace la diferencia, termine peor que aquellos a los que tanto criticó.