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Males y remedios

“A grandes males, grandes remedios”, decían nuestras abuelitas con su sabiduría ancestral.

26 de Marzo del 2017 - 07:57 Erick Soriano Bernardini

“A grandes males, grandes remedios”, decían nuestras abuelitas con su sabiduría ancestral. Y es cierto. En tiempos de crisis por desastres donde la prevención y la rehabilitación quedan instaladas en el imaginario colectivo como un clamor sentido, ¿qué podemos esperar de nuestras autoridades locales sino incapacidad de respuesta, desconcierto y frustración?

Esto que nos toca vivir, de “fenómeno” no tiene nada. De natural tiene todo. Y, por tanto, si no lo vimos venir es por simple miopía, indiferencia o carencia de los atributos mínimos de autoridad con liderazgo. Veamos, en 1940 la población censada de Lima y Callao era de aproximadamente 700 mil personas. Al 2007, solo 67 años después, la población ya era de 9 millones de habitantes. La proyección al 2025 es de 13 millones. Mientras, ¿qué se ha hecho para dotar al Estado de una organización acorde al reto del crecimiento? A lo más, crear más municipalidades como San Luis, Los Olivos, San Borja, etc. Como si estuviera probada la relación directa entre la municipalidad y la bondad del servicio al ciudadano.

Así hoy, entre Lima y Callao, tenemos a casi medio centenar de alcaldes con sus respectivos “palacios”, su tropa de regidores y servidores, recursos, presupuestos, planes, programas y proyectos, sin orden ni concierto. Mientras, las tasas de fecundidad versus mortandad van en favor de las primeras, felizmente. Los nacimientos vivos y la migración interna impulsa aún más el crecimiento poblacional de Lima y Callao, y eso nadie lo detiene. En suma, necesitamos con urgencia dar un salto cualitativo y no persistir en el error, en el cruel error, de pretender administrar un conglomerado urbano tan vasto y heterogéneo como Lima y Callao, con demandas ciudadanas del siglo XXI, con una administración del siglo XIX que seguramente sirvió para una población del siglo XVIII. Así como estamos, no da para más. 

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