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¿Más vale solo?

06 de Julio del 2011 - 05:00 Juan Carlos Valdivia

El establecimiento de una alianza de gobierno entre el Partido Nacionalista y Perú Posible está convirtiéndose en una telenovela barata, por la ligereza de don Alejandro Toledo para declarar y la convicción por el silencio, donde hablan los gestos, por la que ha optado Ollanta Humala.

Porque, a pesar de los esfuerzos de algunos dirigentes del toledismo, es obvio que la alianza está pactada desde los días posteriores a la segunda vuelta, y que toda la puesta en escena por demostrarnos que no tienen un pacto, se ha convertido en una pobre comedia, donde lo farsesco predomina ante la realidad.

Quizás estén buscando ganar tiempo para no desgastar la alianza antes de tiempo, o quizás se trate del cumplimiento de un cronograma oculto, pero los dirigentes de Perú Posible que primero se escandalizaron cuando sus técnicos se pasaron al nacionalismo, hacen malabares para justificar todo aquello que cuestionaron semanas atrás.

Lo cierto es que Alejandro Toledo y su partido pueden ofrecer técnicos con experiencia y cuadros políticos en el Congreso (para conformar una mayoría parlamentaria), además del supuesto conocimiento de la cosa pública que debe tener el mismo Toledo, que podrían convertirse en un buen consejero del futuro Presidente. Pero también Perú Posible trae consigo esa dedicación por la intriga, por el chisme y por la filtración de información, que tanto daño le hizo a su gobierno.

Porque si algo hizo realmente mella en el gobierno de Toledo, fue la deslealtad con la que desde algunos asesores de Palacio, funcionarios públicos de todo nivel y congresistas con ansias de poder deslizaban información de quienes consideraban su competencia al interior del gobierno. Mucho de esto nos han recordado en estos días algunas actitudes que con poca elegancia han filtrado agravios entre dirigentes del posibilismo.

Es algo que tiene que tener en consideración Humala al integrar estas personas a su equipo. Basta revisar las secciones de trascendidos de los diarios de la época para saber quiénes eran los que se dedicaban a filtrar información, generando dudas y rumores, antes que buscar fortalecer las instituciones democráticas. Por eso bien reza el dicho: A veces, más vale solo que mal acompañado.

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