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Merecemos una explicación

​El Poder Judicial y el Ministerio Público deben una explicación a todos los peruanos, pues en su momento limpiaron de polvo y paja al ciudadano Ollanta Humala Tasso de un caso de presunta violación de derechos humanos, a pesar de que los magistrados tenían en sus manos las evidencias que indicaban que se había pagado a testigos para que cambien de versión sobre los supuestos crímenes cometidos por el llamado “capitán Carlos”.

28 de Abril del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

El Poder Judicial y el Ministerio Público deben una explicación a todos los peruanos, pues en su momento limpiaron de polvo y paja al ciudadano Ollanta Humala Tasso de un caso de presunta violación de derechos humanos, a pesar de que los magistrados tenían en sus manos las evidencias que indicaban que se había pagado a testigos para que cambien de versión sobre los supuestos crímenes cometidos por el llamado “capitán Carlos”.

Lo grave de todo es que al limpiar a Humala y archivar el llamado caso Madre Mía, estos magistrados han permitido que una persona con serios cuestionamientos, todos ellos basados en contundentes indicios como los audios difundidos en las últimas horas, además de los testimonios que ya se conocían, se haya convertido en presidente del Perú entre los años 2011 y 2016, y personificado a la Nación.

¿Ningún fiscal fue capaz de alertar del contenido de los audios que hacían mención a la compra de testigos? Por más que entre 2010 y 2011 el caso estaba archivado, ante un hecho tan grave alguien debió reaccionar y tomar medidas, tal como lo manda la ley. De otro lado, ¿por qué el Poder Judicial mandó el caso al archivo, incluso en la Corte Suprema, a pesar del escandaloso cambio de versión de un testigo que ahora admite haber recibido plata? ¿Nadie va a explicar esto?

De otro lado, sería bueno que los izquierdistas que apoyaron a Humala en 2011 pese a su oscuro pasado en Madre Mía, digan cómo así se aliaron con un personaje con tremendos antecedentes que fue beneficiado con un archivamiento judicial cuestionado y escandaloso, algo que se sabía hace mucho. ¿Todo valía la cuota de poder que buscaban? ¿Más importaba la posibilidad de una chambita en el Estado antes que mantenerse lejos de un acusado de violar derechos humanos?

El expresidente Humala puede decir cualquier cosa, como lo ha hecho ante el caso de espionaje en su régimen o frente a las agendas negadas y luego aceptadas. Ya ha comenzado a victimizarse y a acusar al gobierno aprista por la interceptación de sus comunicaciones. Sin embargo, acá la explicación al país debe de venir de los jueces y fiscales que fallaron a los peruanos al no hacer bien su trabajo y al dejar libre el camino a un candidato presidencial con una seria marca en la frente.

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