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Johnny Padilla

Johnny Padilla

No es una telenovela

Karla Solf y Ronny García.

06 de Noviembre del 2016 - 07:35 Johnny Padilla

Karla Solf y Ronny García. Ella, una joven sin más pretensión que la de encontrar al hombre de su vida, sin mayor relación con la farándula que su simpatía por las figuras que siempre veía en la pantalla, madre de una hija; con un mala experiencia sentimental a cuestas. Él, cantante con un pasado teñido de violencia denunciado por sus exparejas, con una estancia en la cárcel por haber agredido a Lady Guillén, exbailarina de un grupo de cumbia, un hombre atormentado por sus propias culpas y que no puede disimular. Ambos protagonistas de una historia repetida que durante las últimas semanas ocupó páginas en los diarios, importantes minutos en los noticieros, programas especializados en farándula y en los de fin de semana. Una historia que involucra violencia contra la mujer, dependencia emocional, manipulación, baja autoestima, mucha rabia... tristeza. Y por lo grave, delicado y por el dolor que produce en los involucrados es que se debe saber en qué momento contar una de estas historias e involucrarse en su difusión no es estar al frente de la ficción de una telenovela, ni que creamos que lo que estamos teniendo entre manos es el guion de un capítulo de La Rosa de Guadalupe. Hemos visto de todo en la televisión sobre el caso de Karla y Ronny, queremos creer que todos trataban de a como dé lugar de contribuir desde sus respectivas tribunas a desenmascarar a García y hacer que la jovencita recapacitara y dejara a su agresor. Pero no es lo mismo ver cómo se le ayuda emocional y legalmente a Solf en un programa, mientras en otra televisora se le da el micrófono al principal acusado para que pregunte a la víctima: “A ver dime, ¿es verdad que yo te pego?”. Si esto último no es una burla a todas las mujeres que sufren violencia, no sé que significa. También nos sorprende, por decir lo menos, ser testigos de cómo en otro sintonizado espacio del “canal más importante”, se indignan con el caso, claman por justicia, pero cuando algunas de sus figuras juveniles protagonizaron esos episodios, pasaron los casos por agua tibia, solo hubo un jalón de orejas y de allí la reaparición de los involucrados en olor a multitud. La violencia contra la mujer es una realidad dura, nos toca y los medios de comunicación tienen un papel importante en no generar contenidos que reafirmen esterotipos machistas, evitar que el discurso de algunos conductores sean violentos contra la mujer. Hay mucho por cambiar, ya es hora.

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