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IvÁn Slocovich Pardo

IvÁn Slocovich Pardo

La columna del director

Se fue Salazar: ¿y ahora?

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Sería un grave error creer que con la salida del general Raúl Salazar de la Dirección General de la Policía Nacional se acabarán los graves problemas de inseguridad que tenemos, pues los pedidos de que este cuestionado señor se vaya a su casa han sido tan intensos, que a muchos habrán hecho creer que única y exclusivamente por culpa de este exjefe policial teníamos asaltos, crímenes, extorsiones, corrupción en su institución y demás líos.

Con la salida de Salazar quizá se pueda comenzar a arreglar uno de los tantos factores que alimentan la inseguridad, como son la ineficacia y la corrupción policial, pero seguirán quedando otros en el aire que no tienen nada que ver ni siquiera con el Poder Ejecutivo, por lo que no debe verse el cambio de director general como un elemento determinante que hará que a partir de hoy la gente ya no sea asesinada ni asaltada al subir a un taxi en la puerta de su casa.

Se cometería una tremenda equivocación si con la baja del general Salazar el tema de la inseguridad fuera retirado de la agenda y los actores involucrados en la lucha contra este problema volvieran a la pasividad de antes, a esa de la que salieron hace dos semanas con el crimen de la Notaría Paino y el asesinato del periodista Luis Choy, que hicieron que la población indignada reclame soluciones inmediatas al delicado tema que cuesta vidas.

Fue en esa semana difícil para el tema de la inseguridad ciudadana que todo el mundo habló de hacer cambios, de presentar proyectos de ley, de modernizar a la Policía Nacional, de pagarles mejor a los agentes, de coordinar con jueces y fiscales, de poner orden en los penales, de incrementar las penas para los hampones, de controlar la venta de chips de equipos celulares y demás ofertas que quién sabe si seguirán en pie ahora que Salazar fue enviado a su casa.

Insisto en que gran parte del problema de la lucha contra el hampa, más allá del desempeño policial y de su jefe máximo, está también en el Poder Judicial, el Ministerio Público y el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe). La ciudadanía y los congresistas opositores que se tumbaron a Salazar tienen que exigir de igual forma a estas instituciones que cumplan con su labor y dejen de estar soltando a prontuariados, o permitiendo que desde las cárceles se planeen asesinatos y robos.

En las próximas horas habrá un nuevo jefe policial en funciones, pero por más que este oficial sea el mejor, muy poco podrá avanzar si otras instituciones no cumplen con lo que les toca. De nada servirán las lamentables muertes de los últimos días y la esperada renovación del comando de la Policía Nacional, si desde hoy viernes el tema de la violencia vuelve al segundo plano hasta que un nuevo crimen de impacto levante polvo y todos se pongan a trabajar, como deberían hacerlo siempre.

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