La izquierda insiste en aconsejarle al presidente Humala que consolidar su pragmatismo resumido en "mantener el sano modelo de crecimiento económico, y con ello la defensa y promoción de la inversión, para librar una mejor batalla contra la pobreza" lo aleja de lo que ésta considera su base electoral original, es decir, ese poco más de 30% de los votos que obtuvo en primera vuelta el año pasado, y que podría calificarse como voto antisistema.
Recordemos. Si hoy Humala es Presidente es por que tuvo al frente en segunda vuelta a la candidata con mayor antivoto de todos y porque morigeró enormemente su discurso y se ubicó en un típico centro político, que es con el que han terminado ganando en los últimos 20 años Fujimori, Toledo y hasta García.
Ya hemos expuesto aquí mismo por qué los candidatos ganadores requieren hacer ese transformismo político para llegar a Palacio. Adicionalmente en el caso de Humala (junto a los factores arriba mencionados) uno de los elementos clave que hizo que incluso sectores A/B de Lima y del interior le dieran su voto es el ser calificado como la mejor opción para lograr orden y revertir la creciente sensación de inseguridad, criminalidad y violencia que vive el país.
Volvamos al presente. Al menos por lo que dicen las encuestas, si el actual régimen sigue perdiendo adeptos (ese 30 y pico por ciento originario creo que ya se esfumó) es porque esa gran expectativa sigue pendiente.
Por ende, hacerle concesiones a los sectores que hoy despliegan puro activismo político izquierdista antisistema, como Patria Roja (e incluso a sus primos hermanos del Conare y Modavef), con el ánimo de aquietar las protestas sociales, sería un error mayúsculo. No solo por ir en contra de la esperanza de esa "mayoría silenciosa" del Perú que aspira a seguir creciendo en paz y democracia, sino porque los escenarios "Gutiérrez", "Bucaram" o "Lugo" estarían más cerca que si se soportara en trabajar en los temas más sensibles para el 70% de la población.
No está mal hablar y promover el diálogo, pero es clave que el Presidente no olvide qué factores fueron los que al final lo sentaron en el sillón de Pizarro, y hasta el día de hoy siguen generando una gran expectativa.