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Ricardo V. Lago

Ricardo V. Lago

Invitado por el Director

Los casos Hurtado Miller y Ollanta Humala de financiación electoral

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Esta semana reaparecía, después de diez años, el ex premier en 1990- 91, Juan Carlos Hurtado Miller, y se entregaba voluntariamente a la justicia.

Se le acusa de recibir de Vladimiro Montesinos 334 mil dólares para financiar su campaña a la alcaldía de Lima en 1998. Hago un poco de historia sobre su gestión como premier, de la que fui testigo de excepción y en cierto modo partícipe.

A finales de julio de 1990, y hasta febrero de 1991, siendo yo economista encargado de las relaciones del Banco Mundial con el Perú, dicho organismo me destacó en Lima para ayudar a Hurtado Miller y su equipo en el diseño y ejecución del plan de estabilización para detener la hiperinflación y estabilizar la moneda, y que ello sirviera de base para la reinserción internacional del Perú. Por aquellos días, a mis 37 años, yo era entusiasta y optimista sobre el Perú a pesar de la caótica situación. No así mis autoridades en Washington D.C., que pensaban que mi idealismo era románticamente ingenuo y de quienes recibía jarros de agua fría cada vez que viajaba a la sede.

El diagnóstico oficial sobre el Perú en Washington era que se trataba de un "Estado fallido", en vías de convertirse o en un país narcoterrorista en desgobierno permanente (como Somalia hoy) o en una dictadura maoísta como la Camboya de Pol Pot y los Khmer Rouge, es decir, Abimael Guzmán y Sendero Luminoso al poder. La población vivía acosada en pánico por los crímenes diarios y los cada vez más frecuentes "paros armados". Era un estado de excepción de facto ante el que un gobierno arruinado era perfectamente impotente e inútil.

¿Derechos humanos? El Estado no garantizaba, ni en mínimos, la integridad física de nadie ni de nada. Doloroso es recordar la Lima de entonces, viendo la de hoy, para los que la vivimos. Seguro que imposible de imaginar para los jóvenes peruanos de menos de 20 años. No, no venía Paul McCartney a actuar a Lima; lo más notable que recuerdo de aquel entonces es el show de Porcel y sus Gatitas. No pocos funcionarios del Banco Mundial se negaban a participar en misiones de trabajo a Lima, muertos de miedo.

Por cierto, me sorprendió que Don Ollanta Humala se refiriera -hace tan sólo 20 meses, en un mitin en Madrid- a Sendero como partido político, que en sus inicios fue una especie de Robin Hood, y que había perdido una guerra en que los vencedores (los altos responsables del Estado) no habían purgado sus responsabilidades. Sus palabras están colgadas en YouTube: <http://www.youtube.com/watch?v=eSGAJ21r1go> Llamemos a las cosas por su nombre. Vainas, Robin Hood y partido político; los de Sendero eran una banda de criminales desalmados.

Volviendo a 1990 y Hurtado Miller. El entonces recién electo Presidente, Alberto Fujimori, persona ya desconfiada de por sí, veía con recelo al Banco Mundial, pues no era ningún secreto que, antes de la primera vuelta y entre la primera y la segunda, el Banco Mundial y el FMI habían apoyado "oficiosamente" al equipo de campaña de Mario Vargas Llosa. En mi caso, mis jefes me habían dado instrucciones de contactar y, si me lo pedían, coordinar acciones con el equipo económico de Mario Vargas Llosa. Tengo en mis archivos los informes y memorándum internos con la crónica.

Juan Carlos Hurtado Miller hizo todo lo posible desde el primer día para que mi colega inglés Martín Hardy (del FMI) y sobre todo un servidor por el Banco Mundial, nos sintiéramos parte del improvisado equipo económico que había logrado armar Hurtado para diseñar el plan de estabilización.

Equipo que incluía a Augusto Bedoya, Alfredo Jalilie, Julio Velarde, Roberto Abusada, Renzo Rossini, Javier de la Rocha y Esteban Hnylicza (que en paz estén), Martha Rodríguez, Luis Baba Nakao, Javier Abugattas, Luis Alberto Arias, Marilyn Choy y algunos otros ilustres economistas peruanos.

Tengo la convicción de que el plan del 8 de agosto de 1990, y las medidas que le siguieron durante la gestión de Hurtado (hasta febrero de 1991, en que fue cesado), Jaime Yoshiyama -que era ministro- y luego (desde febrero de 1991) Carlos Boloña constituyeron el gran paso que salvó al Perú de la desintegración como país o de un Estado maoísta. Es políticamente incorrecto, pero es verdad, y hay que decirlo y en voz alta.

La justicia peruana ha sido severa en extremo con Hurtado Miller, después de su monumental servicio al país, por un delito que entiendo que en esencia es de financiación electoral ilegal en su campaña para la alcaldía en 1998. Algo que estoy convencido que, desgraciadamente, hacen todos los políticos en todos los países y en todos los momentos históricos.

Decía en una reciente columna que hasta el ex canciller alemán Helmut Kohl -uno de los políticos más respetados y honorables del siglo XXaceptó financiación ilegal para sus campañas electorales de un traficante canadiense de armas, Karlheinz Schreiber, y de la petrolera Elf Aquitaine, esto último en concertación con el entonces presidente de Francia, François Mitterrand.

Al 9 de abril, 2011, según Perú.21, la campaña de Don Ollanta Humala no había presentado información a la ONPE sobre pago alguno (y financiación de éste) a los militantes del Partido del Trabajo de Brasil, y ex funcionarios del gobierno de Lula da Silva, Valdemir Garreta y Luis Favre, a pesar de que llevan trabajando en Lima para la campaña desde diciembre del 2010 y de que se sabe que dicho tipo de asesores cobran un dineral. A mi juicio, no encaja bien la bandera del nacionalismo con el empleo de personas vinculadas a gobiernos extranjeros, y mucho menos sin exhibir a la ONPE los contratos, quién les paga y por qué trabajan en el Perú con visa de turistas, siendo esto ilegal. Y eso que los gastos de campaña de Gana Perú, incluso los declarados, son millonarios y exceden a los de cualquiera de los otros candidatos. Estando además la campaña en números rojos; han gastado más recursos que la financiación identificada. ¿Quién ha puesto el dinero supletorio? ¿Quién financia a Garreta y Favre? ¿Ellos mismos? ¿Trabajan gratis? Es una lástima que todos los pagos de todas las campañas electorales no estén grabados en video.

La indulgencia y generosidad de los gobiernos de Don Valentín Paniagua y Don Alejandro Toledo y, en general, del Estado Peruano con Don Ollanta Humala ha sido de excepción. Será agua pasada, pero hay que recordarlo. En el 2000 se declaró en rebeldía, fue indultado, reintegrado al Ejército y premiado, como agregado militar en Francia y Corea, con buen sueldo. Desde Corea en el 2005, apoyó mediante un comunicado la rebelión de Andahuaylas de su hermano Antauro. ¿y su llamado a la sedición e insurgencia popular pidiendo la renuncia del presidente Toledo? ¿Eso no es delito? El manifiesto está colgado en YouTube: <http://www.youtube.com/watch?v=FR3IThhc4Z8&feature=related> Francamente me resulta incomprensible, por un lado, la implacable severidad de la justicia con Hurtado Miller, que salvó al país del caos, por un delito de financiación ilegal de campaña y, por otro, la generosidad de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con Don Ollanta Humala, involucrado en dos intentos de golpe de Estado y con muchos cabos sueltos en las finanzas de sendas campañas electorales.

La ley del embudo.

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