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Ricardo V. Lago

Ricardo V. Lago

Invitado por el Director

Lo que está en juego hoy

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El miércoles por la noche recibí, de los economistas Juan José Garrido y Daniel Córdova, el Manifiesto que les copio:

MANIFIESTO DE APOYO A LA POLÍTICA ECONÓMICA ACTUAL

No podemos retroceder. No podemos volver a los setenta y los ochenta. No y cien veces no.

Estamos convencidos de que la continuación de la política económica seguida en los últimos veintiún años es la única garantía para que el Perú siga prosperando y podamos derrotar a la pobreza y la marginación.

Lo que está fallando es la política social y la ineficiencia de la administración pública. Y eso es precisamente lo que hay que cambiar.

Ollanta Humala y Gana Perú cuestionan la política económica actual, que es lo que funciona bien, y plantean dar más competencias al Estado, que es lo que funciona mal.

Aunque no optamos por ninguna de las opciones actuales en primera vuelta, consideramos que Keiko Fujimori representa la mejor alternativa para el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza.

Si eres economista, administrador de empresas o profesional de las ciencias sociales o ciudadano con interés en dichos temas y estás de acuerdo con este manifiesto, te solicitamos que consideres tu adhesión enviando tu nombre y datos a la sección de comentarios del Blog El Nuevo Sol.

Muy en especial esperamos el apoyo de los taxistas de Lima y otras ciudades del Perú y de las víctimas del terrorismo y sus familiares. Solicitamos a los profesores que compartan el Manifiesto con sus alumnos para conseguir adhesiones de éstos.

Muchas gracias por dar un paso adelante por el progreso de nuestro país.

Daniel Córdova y Juan José Garrido (Economistas y excandidatos a congresistas por la Alianza por el Gran Cambio y Adelante, respectivamente).

Me pidieron que lo colgara en mi blog El Nuevo Sol para conseguir adhesiones de ciudadanos. Cosa que hice y que, como pueden constatar, en dos días generó más de 300 adhesiones de ciudadanos identificados por nombre y DNI y algo así como 1500 recomendaciones de lectores a sus redes sociales en Facebook.

Les digo que muchos, estando de acuerdo, no han querido firmar por miedo. Un grupo de lectores del Blog me envío el jueves el siguiente e-mail:

"Retomamos lo del manifiesto hoy, pero no nos ha sido fácil. Varios amigos nos dicen de frente que les daba miedo firmar... Otros dicen que sí, pero se hacen los locos". 

Felicito a Daniel y Juan José por su iniciativa y a los firmantes por sus convicciones y sobre todo su valentía de expresarlas públicamente. Me queda claro que ya estamos en el camino hacia el miedo.

Entre 1990 y 1993, en calidad de negociador del Banco Mundial y BID con el Perú, tuve la fortuna profesional de poner mi granito de arena en la construcción del modelo económico que tan bien ha servido al Perú estos últimos 21 años. Sin duda, a unos mucho mejor que a otros. Es claro que el Perú es todavía un país injusto hacia grandes segmentos de las clases populares urbanas y más hacia los habitantes pobres del Perú rural. La política social no ha estado a la altura de los tiempos, la maquinaria del Estado es muy ineficiente, y la clase dirigente y empresarial no ha sido lo suficientemente sensible hacia la deuda social ancestral frente a los menos favorecidos. Debieron de haber promovido, a través de la sociedad civil, proyectos sociales, a mucha mayor escala, para suplir la inactividad del Estado y también en su propio interés como una "inversión en estabilidad social". No lo han hecho. La regionalización que puso en marcha el presidente Toledo está desangrando la cohesión del país y poniendo en riesgo el activo de la peruanidad, esa "síntesis viviente" de la que hablaba el pensador Víctor Andrés Belaunde.

Sobre Don Ollanta Humala, he leído con interés su libro De Locumba a la Presidencia, el Informe de la Coordinadora Nacional de DD.HH. sobre el caso Madre Mía, cuanto artículo he encontrado y he visionado cada video disponible en YouTube. He llegado a varias conclusiones; se las voy a transmitir, pero con la aclaración de que sólo estoy expresando las impresiones que me he venido forjando, y que sujeto mi juicio a otro mejor fundado. Primero, creo que es un hombre voluble y voluntarista. Segundo, de escasas luces y poco intelecto. Tercero, que ha aceptado grandes sumas de dinero de gobiernos y empresas extranjeras, de Venezuela y Brasil, y que por lo tanto cuestiono su nacionalismo (palabra que aborrezco) e incluso su patriotismo. ¿De dónde viene la plata para la más millonaria de las  campañas presidenciales que ha tenido el Perú en su historia? Cuarto, que está rodeado de un Frente Amplio que va desde los resentidos de la derecha más recalcitrante hasta la extrema izquierda comunista, pasando por el mercantilismo más rancio. Quinto, que no tiene mucho respeto por la vida humana (los cuatro policías asesinados en Andahuaylas fueron "hechos fortuitos", según sus palabras, y los terroristas que en 1981 le metieron tres balas en el cráneo al presidente de la Corte Suprema, Don Domingo García Rada, eran entonces "una especie de Robin Hood"). Sexto, que pondría  la economía del Perú patas arriba. Séptimo, que su discurso anticorrupción es un bla, bla, bla; ni está claro cómo mantiene su nivel de vida, ni es honesto al recibir dinero de gobiernos extranjeros, ni es de recibo que su bancada haya sida la única sistemáticamente unánime a favor de la Ley Oviedo, que da cobertura legal al robo de cientos de millones de soles. Octavo, que en el peor de los casos instauraría una dictadura chavista y en el mejor convertiría a lo que fue el país más importante de América durante tres siglos en una república bananera satélite del Brasil y al servicio del mercantilismo internacional cutre de este país.

Sobre Alberto Fujimori, me consta que recibió un Estado fallido, y es obvio que el Perú es hoy no sólo vivible, sino un país en gran resurgir económico  y social; y ello se debe a la derrota del terrorismo y a las reformas económicas de su gobierno hasta el 97. Su régimen fue corrupto y hubo violaciones de DD.HH. (algunas parece que perpetradas por el propio Ollanta Humala). Sin embargo, en lo que a su patrimonio probado se refiere, no fue  más corrupto que los que le precedieron y los que le siguieron. ¿Por qué, si no, esconde la justicia el Informe de investigación sobre su patrimonio que se encargó a la firma de inteligencia Kroll? ¿Por qué se perdieron los tomos 6 y 7 del Informe? Es un hecho además que la justicia con los funcionarios de su régimen fue justiciera en exceso en un país en que la norma es la laxitud; si no, ahí tenemos la suerte que tiene en los juicios Ollanta Humala. En cuanto a las violaciones de DD.HH., las hubo en mayor número en los ochenta, y lo único que hizo el terrorismo entonces fue escalar.

El que Fujimori esté encarcelado me parece una muestra de ingratitud colectiva; un producto de una nefasta "revolución cultural orquestada" de los gobiernos de Paniagua y Toledo, que con la cooperación de los medios y el SUTEP decidieron propalar a los cuatro vientos que el monopolio exclusivo del crimen y el robo son de Fujimori y sus logros patrimonio de los, a mi juicio pusilánimes, gobiernos de Paniagua y Toledo. Ya dice el refrán que "el éxito tiene mil padres y el fracaso es huérfano". Sobre Keiko, estoy convencido de que su objetivo es reivindicar lo que de bien hizo su padre, que no fue poco, y corregir para la historia sus errores y excesos. Ideales nobles ambos. Me da la sensación de que se ha embarcado en esta carrera política más por la obligación histórica de una buena hija  que por la vocación o ambición de poder. 

He dedicado los dos últimos años gran parte de mi tiempo a dar conferencias en Perú y a escribir y divulgar el resurgir del país. En gran medida lo he hecho ad honórem, es decir, gratis. No me he dedicado al lobby ni he  trabajado para intereses de empresas o de grupos de poder. Me ha costado dinero y tiempo mi pasión por el Perú. Incluso pensé en pedir la residencia y luego la nacionalidad, por ello me colegié en el Colegio de Economistas de Lima, y se lo llegué a comentar a mis amigos Vitocho y Joselo García Belaunde. Ahora no me arrepiento de no haberlo hecho, porque me dicen que Humala es antiespañol.

Si ganara Ollanta Humala, sin duda le desearía la mejor de las suertes a él y sobre todo al Perú; pero antes del 28 de julio viajaría a Lima a recoger mis bártulos de casa de mi amigo Manuel, con la decisión ya tomada de no regresar mientras Humala siguiera en la Presidencia, que anticipo serían bastantes años más que cinco. No quiero presenciar cómo se hace añicos el edificio en cuya construcción ustedes me dieron la oportunidad de  contribuir, muy modestamente.

Que Dios les ilumine el domingo y reparta suerte. Muchas gracias por el cariño que siempre me han dispensado muchos de ustedes.

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