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Ricardo V. Lago

Ricardo V. Lago

Invitado por el Director

Oro y Euro II

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...) En efecto, en el 2012 las tesorerías y bancos europeos tienen que salir a los mercados a movilizar 3.5 billones de dólares (algo así como la producción anual de Alemania); la mayor parte para refinanciar deudas que vencen y el resto para cubrir los déficits presupuestales del 2012. (Por billón entendemos un millón de millones).

Frente a esta formidable cifra, la última cumbre del euro ha puesto sobre la mesa una exigua cantidad de dinero nuevo, 270 mil millones de dólares, que se añaden a los 650 mil millones acordados en cumbres anteriores.

Así que el acervo total de artillería sobre la mesa para el 2012 y años sucesivos suma poco menos de un billón de dólares para hacer frente a un monto requerido que, sólo en el 2012, es tres veces mayor. Algo así como tratar de cazar un elefante con una escopeta de perdigones.

¿Y de dónde saldrá el resto del dinero? Es secreto a voces que cada vez quedan menos inversionistas voluntarios, por lo que me aventuro a afirmar que el grueso saldrá, como pan caliente, de la máquina de impresión del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt. La prensa dice que los alemanes no lo consienten, pero las cifras muestran que el BCE emite sin cesar; en los últimos meses la emisión ha crecido a una tasa anual del 60%.

Es cierto que el BCE tiene limitaciones para comprar bonos soberanos de los países en crisis; no menos verdad, no obstante, es que por la puerta trasera está prestando a los bancos de la Eurozona cantidades ilimitadas de dinero contra la garantía de dichos bonos soberanos.

Y resulta que son dichos bancos los principales tenedores y compradores de los, para el resto de la clase, "indeseables" bonos.

En suma, el BCE es cada día más el prestamista de única instancia de los bancos y los bancos son los prestamistas única instancia de los gobiernos.

De manera que yo no me aventuraría -como lo hace el analista "aurífero bajista"- a proclamar una "clara tendencia a la baja" del precio del oro. Dado el entramado monetario actual, mi apuesta por el oro sigue siendo al alza. El futuro nos dirá quién acertó y quién erró; hoy sólo la Providencia lo sabe.

En cuanto al euro, ojalá funcionen los planes de reforma y ahorro en marcha, pues es en éstos donde radica la genuina solución al problema; el dinero fácil del BCE tan sólo compra tiempo para poder realizar las reformas.

Porque sólo así lograría sobrevivir la moneda europea, evitándonos a todos un desastre económico mundial sin precedentes en nuestras vidas...

En vista del fracaso de la Unión Monetaria Latina hace un siglo, sin embargo, pareciera que lo único seguro sobre el futuro del euro es aquel maleficio de Hegel que dice que: "Sólo aprendemos de la Historia que el hombre nunca aprende nada de la Historia."

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