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Martín Santivañez

Martín Santivañez

El Viejo Reino

Recuerda a Valer, no olvides a Jiménez

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Son un grupo reducido, insignificante si se le compara con el Perú. Actúan, normalmente, bajo el paraguas de la "decencia" y han pervertido la defensa de los derechos humanos en función a sus móviles políticos. Es tal su impostura y tan grande su evidente inclinación izquierdista, que casi todos los que se presentan bajo el rótulo de "activistas" queman incienso y blanquean los ojos en cuanto escuchan los nombres de Galeano y el Che Guevara. Los últimos años se han dedicado a promover causas contra el Estado peruano y las Fuerzas Armadas con un único fin: reescribir la historia humillando a los que vencieron al terrorismo. Quieren convertir el anfo en el fuego inocente de la lucha social. Son los alquimistas del terror.

El odio de la izquierda peruana hacia los militares es histórico y alcanza proporciones bíblicas. Su alianza con Velasco fue personal, no institucional. Algo parecido intentaron con Humala. Derrotados militarmente y vencidos en el plano de las ideas tras el derrumbe del muro de Berlín, el grueso de nuestra progresía se reconfiguró abrazando el discurso de los derechos humanos, a manera de sucedáneo del gran mito revolucionario. Pero el totalitarismo no se abandonó del todo -nostalgia del absoluto- y por eso un discurso de raíz liberal como el de los derechos humanos acabó siendo capturado por un pequeño sóviet que lucra con fondos extranjeros y se inclina por el dolor de ciertas víctimas en detrimento de otras.

Todo esto ha quedado en evidencia ante la opinión pública a raíz de una entrevista protagonizada por Rocío Silva Santisteban, secretaria de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Si ya de por sí es censurable que se cuestione, basándose en meros indicios, el honor de los comandos de Chavín de Huantar, es vergonzoso y antiético que se mezcle la ideología con el Derecho. Y eso es precisamente lo que hace todos los días Rocío SS al contaminar el sistema jurídico con su pensamiento político retrógrado. A estas alturas es obvio que Rocío SS cojea del pie izquierdo y que no trata a todos por igual. Por eso, en el colmo de su progresismo camuflado, tilda de "melodramática" a la hermana de un héroe. Patricia Valer no se merece los berrinches de una mujer ideologizada. Las familias de los comandos de Chavín de Huantar encarnan todo lo que los peruanos hemos de ser: valientes, leales a la historia y generosos al invocar la unidad. Allí dónde los Valer, los Jiménez y tantos otros han sembrado paz y perdón, Rocío SS y los suyos se afanan en dividir y condenarnos al cainismo. Allí dónde Patricia Valer y los comandos hace gala de dignidad y amor a la patria, los que contemporizan con los terroristas desnudan la miseria de la ideología. El Perú del futuro tiene que construirse a partir de Valer, de Jiménez y del sacrificio de todos y cada uno de los comandos, no maquillando la herencia maldita de aquellos que optaron por el terror. Hay gente que en este mismo instante se juega la vida por la democracia. Dime, ¿te atreverás a abandonarlos? ¿Matarás nuevamente a Valer y los suyos?

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