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Aldo Mariátegui

Aldo Mariátegui

La columna del director

Segunda maniobra seguida

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Por lo visto, la caviarada debe andar bastante preocupada con la recolección de firmas para revocar a Villarán, porque últimamente está quemando, a la mala, todo tipo de cartuchos para tratar de frustrarla.

Tras el cuento de la galletita por firmas y algunos más, por allí apareció un audio que es fruto evidentemente de un espionaje, una operación que buen dinero debe haber costado y que alguien debe haber pagado, seguramente para beneficiar a otros. ¿O creen que eso lo hizo un buen samaritano, preocupado por la salud de la ciudad de Lima y por la boca fanfarrona de Marco Tulio?


Como esa jugada del audio no ha tenido mayor impacto sobre la recolección de firmas y nadie le ha hecho mayor caso aparte de la caviarada, ahora aparece un extraño señor -que antes estuvo vinculado a la campaña presidencial de Juliana Reimer como secretario nacional del "partido" Fuerza Nacional- que parece que vio una luz en su camino vital como San Pablo, así que repentina y gratuitamente ha pasado, sin motivo aparente, de furioso revocador (curiosamente, argumentó durante la compra de su kit revocador que estaba contra Villarán porque esta había gastado solo el 13% de unos S/.82 millones) a sosegado acusador de quienes la impulsan, lo que a muchos les ha hecho pensar ayer que se trata de un "infiltrado", según leo en la web.

En todo caso, esas acusaciones no tienen más fuerza que la palabra de este señor Edwin de la Cruz, a falta de pruebas tangibles, así que allá aquellos ingenuos que solo ven un lado de las cosas, tal como quieren los caviares. Evidentemente, la caviarada y el rojerío van a hacer bulla con algo tan endeble como esto, porque el rigor los abandona cuando se trata de sus ídolos políticos. Imagínense cómo hubieran abierto algunos medios cercanos a Villarán sus portadas si en una revocatoria hipotética a Kouri impulsada por la caviarada apareciese un Edwin declarando este tipo de cosas sin pruebas en contra. O cómo hubieran gritado "espionaje" si alguien grababa a Villarán diciendo algo delicado con respecto a esta hipotética campaña.
Como me escribió oportunamente un amigo ayer: "Aldo, te faltó mencionar en tu columna cómo reaccionó la caviarada y la propia RMP cuando se descubrió en el año 2003 un equipo de interceptación en un poste telefónico que daba el servicio a la casa de ella. Allí sí se mostró una justa indignación por el espionaje, se condenó a estas organizaciones oscuras y se le dio a ella el papel merecido de víctima en su privacidad. Cuando algo los afecta a ellos, sí es malo. Si les favorece porque mella a sus adversarios, entonces es bueno. Con Marco Tulio sí se olvidan los villaranistas que el inciso décimo del artículo segundo de la C-93 establece que toda persona tiene derecho al secreto y a la inviolabilidad de sus comunicaciones y documentos privados, cosa de lo que sí se acordaron con RMP. Ella, víctima de estos espionajes privados y con todas las injustas acusaciones que quisieron vincularla a los autores de los 'petroaudios' por la cercanía de un familiar a Petrotech, debió ser la primera en condenar que se le haya hecho esto a Marco Tulio, independientemente de que lo haya revelado su gran amigo AAR y de las bobadas que allí se decían. No se debe espiar a nadie, sea ángel o demonio".

P.D. Por vacaciones, esta columna saldrá intermitentemente durante unos días.

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