El año de 1515 se publica la edición veneciana de La Divina Comedia con la que Dante Alighieri le hace a la humanidad un espléndido regalo: con esta obra monumental se abren las puertas a una nueva edad, el Renacimiento. En los primeros cantos, Dante y su adorada Beatriz recorren, en alucinantes capítulos, El Infierno, en cuya puerta está escrito: "Vosotros que entráis aquí, perded toda esperanza..."
Muchas veces me he preguntado si, cuando Dante escribió esta advertencia, estaría adivinando un lejano país, todavía no descubierto en un ignoto continente, al que los europeos llegarían recién un siglo más tarde. ¿Sería posible que allí hubiera países, comunidades, tribus, naciones, pueblos, sociedades humanas viviendo el castigo perpetuo llamado Infierno...?
No tengo la respuesta. Pero sí las sospechas: ¿se puede tener esperanzas en un país en que el masoquismo es el estado natural de su existencia y rechaza cualquier forma civilizada de convivencia? ¿Se puede tener esperanza en que colectividades analfabetas y envenenadas por profesionales de la mentira, el infundio, el embuste y las falacias decidan por sí mismas lo que es bueno y sano para ellas; lo que de verdad conviene a su desarrollo y bienestar? ¿Hay esperanzas?
¿Se puede tener esperanzas en "líderes políticos" -legítimamente elegidos de acuerdo con leyes y principios democráticos de representación y gestión-, que en unos pocos meses se convierten en autócratas irracionales, en pontífices de la violencia y el desacato, en "emperadores" de multitudes delirantes y armadas de todo lo que pueda herir y matar? ¿Se puede creer que para esto fueron elegidos?
¿Cabe la esperanza de que un cura -o excura, o protocura, quién sabe qué- dedicado antes a predicar el mensaje cristiano del bien y la verdad, entienda hoy que no tiene autoridad para convocar marchas, mítines, asaltos, algaradas, cierrapuertas y agresiones en pleno estado de emergencia impuesto por quien sí tiene el poder y la obligación de proteger el bien público?
Aquí cabe preguntarse: si el cura Arana estaba atropellando la ley y el orden público, ¿por qué fue liberado a las 15 horas de su detención, en vez de procesarlo y encarcelado? Y si no había cometido ningún delito punible, ¿por qué fue detenido de manera tan confusa, agresiva y espectacular? ¿Quizás para aumentar sus bonos "heroicos"...? (Vale la pena recordar que el mismo cura celebró, aplaudió y justificó la presencia de un centenar de niños, estudiantes del colegio La Merced, en la marcha de protesta, el cuarto día del paro impuesto a Cajamarca: "Esta es también la lucha de los niños contra el proyecto minero Conga", predicó).
Qué esperanza puede sustentarse en un presidente de región -se hace llamar Santos- que envía una carta al Jefe de Estado (el de toda la Nación) diciéndole más o menos:
-Oyga Humala, usted reclama mucho diálogo. Bueno, estoy dispuesto a dialogar, ¡claro, cómo no...! Pero eso sí: le advierto desde ahora que el proyecto minero Conga NO VA. Y punto. Así que avíseme cuándo quiere dialogar...
¿Estaremos a la puerta del Infierno, ante la cual se debe perder toda esperanza...?