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Iván Slocovich

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Periodismo en dictaduras

​Días atrás se llevó a cabo en Austin, Texas, el 18° Simposio Internacional de Periodismo Online (ISOJ 2017), un evento interesante y valioso por donde se mire, dedicado a conocer las nuevas formas de ejercer la profesión, compartir experiencias sobre cómo ampliar las audiencias, mejorar la calidad de los contenidos a través de la verificación de la información, mirar la fuerza del llamado periodismo de datos, explotar las oportunidades que dan las plataformas digitales y demás.

25 de Abril del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

Días atrás se llevó a cabo en Austin, Texas, el 18° Simposio Internacional de Periodismo Online (ISOJ 2017), un evento interesante y valioso por donde se mire, dedicado a conocer las nuevas formas de ejercer la profesión, compartir experiencias sobre cómo ampliar las audiencias, mejorar la calidad de los contenidos a través de la verificación de la información, mirar la fuerza del llamado periodismo de datos, explotar las oportunidades que dan las plataformas digitales y demás.

Sin embargo, en medio de todo esto propio de la profesión, ha sido posible conocer, a través de algunas exposiciones y de conversaciones de coffee break, el drama que viven colegas de países como Venezuela y Nicaragua, ahí donde los periodistas viven sometidos a gobiernos tiránicos que no solo amenazan su derecho a hacer su trabajo, sino que hasta ven expuesta su libertad y hasta su vida por hacer algo tan elemental en una democracia como investigar, difundir información y opinar.

Ha sido dramático el testimonio del venezolano Miguel Henrique Otero, director del diario El Nacional de Caracas, quien desde hace dos años no puede pisar su país debido a los procesos judiciales que le ha abierto la tiranía de Nicolás Maduro, que a su vez ha llevado a su medio casi a la quiebra y a tener que pedir prestado papel a empresas periodísticas de otros países a fin de seguir circulando en medio del acoso financiero y legal del heredero de Hugo Chávez.

Algo similar denunció el nicaragüense Carlos Chamorro, fundador y director del diario Confidencial, que vive bajo constante amenaza del macondiano gobierno de Daniel Ortega -otro de los que tiene sus hinchas entre los “progres” peruanos-, quien de la forma más descarada y bananera que se pueda imaginar, ha copado todos los poderes públicos, incluso hasta con miembros de su familia. Allí la prensa independiente o se la juega para hacer su trabajo, o termina por desaparecer.

Los casos de Otero y Chamorro son apenas dos ejemplos del acoso a la libertad cometido por dictaduras impresentables que, lamentablemente, tienen adeptos en el Perú, donde, según algunos, todos los excesos de lo que llaman “derecha” deben ser condenados incluso por décadas, pero no aquellos que vienen de “la izquierda”. Son los que todos los 5 de abril critican al fujimorismo, pero solapa nomás cada 3 de octubre sacan su franela y le limpian la bota al fantasma del general Juan Velasco.

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