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Pobre Áncash

No hubo escarmiento y hoy, en medio de la emergencia por el Niño costero, todos pagan las consecuencias

22 de Marzo del 2017 - 07:06 Iván Slocovich

La región Áncash ha sido duramente castigada por este Niño costero, que la dejó aislada del sur por la rotura de la Panamericana Norte en Huarmey, y por el lado opuesto por el colapso del puente Virú. Hacia Huaraz también la cosa está complicada, pues a la altura de Chasquitambo, en la ruta que baja de Huaraz a Pativilca, la vía quedó afectada por la fuerza del río. Sin embargo, ese no es el único drama de nuestros vecinos del norte.

El Poder Ejecutivo ha señalado que tuvo dificultades para atender en un primer momento la emergencia, especialmente en la zona de Huarmey, donde los pobladores tenían el agua hasta la cintura dentro de sus casas debido a que el gobernador regional, Waldo Ríos, está preso por actos de corrupción, mientras que su segundo, Enrique Vargas, al momento de la desgracia se encontraba en Lima asistiendo a diligencias judiciales por los procesos que afronta.

Mientras Ríos anda en la cárcel por varios cargos de corrupción que se suman a la condena que ya purgó a inicios de la década pasada por recibir dinero de Vladimiro Montesinos para pasarse al fujimorismo en el Congreso, Vargas afronta un proceso por supuestamente haber mentido en su hoja de vida de postulante a vicegobernador. Se le acusa de haber dicho que estudió para chef en un instituto de Chile que no existe.

Sí, por esta gente votaron hace dos años los ancashinos, luego de haber sido gobernados por un personaje para el olvido como César Álvarez, hoy recluido en Piedras Gordas acusado por el Ministerio Público de encabezar una organización criminal dedicaba a cometer actos de corrupción y hasta a eliminar a “enemigos”. No hubo escarmiento y hoy, en medio de la emergencia por El Niño costero, todos pagan las consecuencias.

La desgracia que vivimos debe servir para hacer una reconstrucción eficiente con “obras históricas”, como ha dicho el ministro de Defensa, Jorge Nieto, y también para aprender sobre la necesidad de elegir a buenas autoridades y no a gente con prontuario. Áncash tiene recursos de sobra. Pudo haber trabajado en prevención desde hace mucho. Sin embargo, las autoridades elegidas se dedicaron a cualquier cosa, menos a atender a su gente, y los efectos se sufren hoy.

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