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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Recuperemos nuestra internacionalización futbolística

No gritaba los goles de Cueva, Ramos y Flores con tanta euforia desde los que vi a Cubillas y Cueto en el Mundial de Argentina 78 o cuando por muy poco estuvimos al borde de arrebatarle a Argentina, en 1985, y en su cancha, la posibilidad de llegar a México 86.

12 de Noviembre del 2016 - 08:37 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El fútbol peruano es talentoso por naturaleza. Ese es un don que se cultiva en las calles de las ciudades del Perú y que tiene en el criticado fulbito, su esencia. Toque y chispa son nuestro patrimonio. Son, entonces, virtudes muy peruanas o solamente peruanas, casi como contar esta linda tierra a exclusividad, con los mundialmente afamados caballos de paso. Así lo quiso el destino y es nuestro y punto. Pero eso no es todo en la vida. Para lograr el objetivo es necesario contar con inteligencia emocional. Mucha gente talentosa no llega en la vida a plasmar todos sus objetivos, porque les faltaron ganas para creerse capaces de alcanzar las estrellas. Acabamos de ver triunfar a la selección nacional en Asunción. No gritaba los goles de Cueva, Ramos y Flores con tanta euforia desde los que vi a Cubillas y Cueto en el Mundial de Argentina 78 o cuando por muy poco estuvimos al borde de arrebatarle a Argentina, en 1985, y en su cancha, la posibilidad de llegar a México 86. El desaparecido Freddy Ternero enseñó a sus pupilos del Cienciano a decir “Sí se puede” y dedicó gran parte de su tiempo a mentalizar a su equipo que todo lo ganó en el continente y el planeta. Nuestros jugadores acaban de ganar en el emblemático estadio paraguayo Defensores del Chaco, porque creyeron en ellos mismos y en su talento. Eso es lo que hace exitoso al hombre. Ahora viene Brasil y será en nuestra cancha. Decir que a Brasil, que tiene talento, no se le puede ganar es tirar por la ventana la confianza en nosotros mismos. El martes serán 11 seres humanos en la cancha que competirán contra otros 11 seres humanos, no contra extraterrestres. Nada es imposible. El límite siempre lo pone el propio hombre. Así lo dijo el célebre cardiólogo Christian Barnard: “Si piensas que estás vencido lo estás”. Para llegar al Mundial es cuestión de talento y de ganas. Tenemos de sobra lo primero y lo segundo es cuestión de saberlo administrar. Para el afamado cirujano sudafricano, decir “Piensa en grande y tus hechos crecerán” fue una realidad que nuestros muchachos también pueden plasmar, pues todo está en el estado mental. Para recuperar nuestra internacionalización futbolística y llegar al Mundial, no depende únicamente que nuestros talentos jueguen en grandes clubes del mundo, sino de que tengan convicción en querer salir de la zona de confort, como recientemente ante Paraguay.