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Ribeyro versus Vilcatoma

Mientras todo el mundo comenta las cabriolas verbales de Gustavo Faverón, presunto acosador de redes sociales y ahora acusado por el dedo inquisidor de la gente; mientras Fuerza Popular se vuelve la comidilla política por la primera deserción de sus ya no tan robustas ni sólidas filas; mientras lamentamos que unos hidrantes deshidratados hayan permitido que la hermosa iglesia de San Sebastián en el Cusco ahora luzca en ruinas; mientras ocurre todo eso y el mundo sigue dando vueltas tan estrepitosamente que ya es imposible hacer zapping a todas las noticias y chismes, yo quería celebrar la aparición de un libro que nos devuelve la brisa fresca de la tranquilidad.

18 de Septiembre del 2016 - 07:29 Luis Miranda

Mientras todo el mundo comenta las cabriolas verbales de Gustavo Faverón, presunto acosador de redes sociales y ahora acusado por el dedo inquisidor de la gente; mientras Fuerza Popular se vuelve la comidilla política por la primera deserción de sus ya no tan robustas ni sólidas filas; mientras lamentamos que unos hidrantes deshidratados hayan permitido que la hermosa iglesia de San Sebastián en el Cusco ahora luzca en ruinas; mientras ocurre todo eso y el mundo sigue dando vueltas tan estrepitosamente que ya es imposible hacer zapping a todas las noticias y chismes, yo quería celebrar la aparición de un libro que nos devuelve la brisa fresca de la tranquilidad.

Se trata de La Lima de Ribeyro, quizá el libro más hermoso dedicado a honrar los cuentos del gran escritor miraflorino. Me tocó visitar hace un par de semanas el sencillo pero bien ubicado departamento donde Julio Ramón Ribeyro escribió sus últimas prosas y pude conversar con su hijo, Julio Ramón, un cineasta y director de fotografía que estaba en Lima para la presentación de esta nueva antología ribeyriana.

Era justo el día en que el autor de “Silvio en El Rosedal” hubiera cumplido un año más de vida si el cáncer con el que tanto tiempo convivió no se lo hubiera llevado. El fantasma del escritor estaba presente en sus libros y cuadros, en su silla simple y la parca mesa puesta contra la pared. El libro está acompañado de varias fotos excelentemente seleccionadas por el historiador Henry Mitrani, de tal manera que a la lectura placentera de estos diez cuentos de Ribeyro se suma un delicioso desfile de imágenes que nos revela esa Lima de huertas y árboles que hoy ya parece un manso espejismo.

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