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Martín Santivañez

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Sangre

​La capacidad de resistencia y expansión de los caviares es atómica. Los caviares resisten una guerra nuclear. Por eso, la correcta definición del escenario político es fundamental para desarrollar una estrategia de reconquista del Estado.

22 de Septiembre del 2016 - 05:00 Martín Santivañez

La capacidad de resistencia y expansión de los caviares es atómica. Los caviares resisten una guerra nuclear. Por eso, la correcta definición del escenario político es fundamental para desarrollar una estrategia de reconquista del Estado. El Estado pertenece a todos los peruanos, no a un sóviet radical de chupópteros que medran de lo público por los siglos de los siglos.

Los caviares han avanzado sobre la debilidad de sus oponentes porque han interpretado correctamente los rasgos de nuestra psicología nacional. Este es un país de tibios, medrosos y puñaleros. Mientras los caviares predican la reconciliación con los terroristas y proclaman la paz mundial, masacran sin misericordia a sus oponentes en el aparato del Estado. Los expulsan, los ningunean y, llegado el caso, ensucian sus carreras. Copar el Estado es el viejo objetivo marxista y los liberales pro-gay, unidos a los caviares filoterroristas, han triunfado (momentáneamente) al mantener los puestos clave de toda la administración pública.

Mal haría la oposición si opta por una entente cordiale con la caviarada enquistada en el sector público. Los puestos clave tienen que estar en manos de profesionales imparciales. Los caviares han avanzado derramando sangre profesional en el Estado y se han visto envalentonados por la poca o nula capacidad de respuesta de las sucesivas oposiciones democráticas. Si queremos recuperar la independencia de nuestra administración, preparemos a la oposición para una larga campaña de sangre, sudor y lágrimas.